Micaela.

   9 septiembre 2926  Santos; Nª Sª de Aránzazu, Pedro Claver. Gorgonio, Jacinto, María de la Cabeza, Pedro Bonhomme, Ángela  Salawa…

   María Toribia, luego María de la Cabeza, es la santa esposa de San Isidro Labrador. Al igual que su santo esposo, fue modelo de fidelidad a las obligaciones del trabajo, de piedad y de  caridad activa hacia los más pobres. Ambos vivieron en unión de espíritu con un amor que trasciende la carne.

   Murcia, miércoles, seguimos sin novedad en la familia, gracias a Dios.


  PIENSA: -El problema del género humano es que prescribe cómo debemos ser en vez de reconocer quiénes somos. Rosario Castellano

    -El cielo no es para los perfectos sino para los que aman.

   -El verdadero carácter siempre aparece en las grandes circunstancias. Napoleón Bonaparte.

    Los seres vivos más antiguos del planeta.- Los científicos creen que los organismos más antiguos del planeta son los que han habitado el permafrost subterráneo de Siberia durante unos 600.000 años.

   Pero la vida antigua sobrevive en todos los continentes desde musgos antárticos con 5.500 años de antigüedad hasta pastos marinos con 100.000 años o arbustos de creosota con 12.000 años en el desierto de Mojave en Estados Unidos.

   La fotógrafa Rachel Susman recorrió medio mundo fotografiando muchas de estas formas de vida que recogió en su libro “Las cosas más antiguas del mundo”. Incluye un mapa para ayudar a situarlas y unas líneas para ponerlas en perspectiva.

   El libro ofrece anécdotas y reflexiones sobre el impacto humano en estos organismos. En Sudáfrica los bosques subterráneos de 13.000 años de antigüedad -árboles con la mayor parte de su masa bajo tierra como defensa contra el fuego en esta árida región- están siendo envenenados para dar paso a los campos y nuevos caminos.

  En Florida, unos gamberros encendieron fuego en el interior del tronco hueco de un ciprés de 3.500 años, que terminó quemándose.

                                     Francisco Tomás Ortuño.


     25 julio 1986.- Muy temprano hoy, aunque escribo sin encender luces. Novedad: la lluvia. Gruesas gotas se escuchan en la terraza. Parece que el tiempo se dispone a llover.

    Por Santiago fue la riada del año 13, cuando se cuenta que Micaela se ató a una olivera y se libró de perecer; cuando el agua de la rambla se llevó el puente del Poyo. No creo que la cosa llegue a tanto, pero el hecho queda registrado: hoy día de Santiago amanece oscuro y lloviznando.

   La gente del campo mirará al cielo ansiosa o temerosa. Los que tienen fruta temen por ella, los que tienen viña lo mismo. Otros implorarán a la abuela o a la corte celestial.

   Nunca de acuerdo a la hora de pedir agua o detener piedra. Debe ser un sinvivir depender de la lluvia cuando se siembra con ilusión o se gasta en abonos y el agua decide la cosecha.

   Será agobiante ver nubes sin descargar agua o recibir piedra por agua o ven los cielos sin sombra de nubes cuándo es su tiempo. Por eso, aparte los seguros contra pedriscos,  pienso que todo agricultor debía de estar remunerado por el Estado para no depender tanto de la lluvia.

   Un salario digno como otros funcionarios y a crear riqueza sin miedos. Cuando en unas zonas va mal el año en otras va mejor. Repartir es lo justo. Hoy por ti, mañana por mí. Trabajo para todos los del ramo agrario, buenos salarios y reparto de riqueza.

   Cooperativas, buenas cooperativas, pero me inclino por una gran Cooperativa Estatal que las absorba a todas. Así, cogido el toro por los cuernos, todos se benefician por igual con trabajos propios.

   El cielo se oscurece más. La lluvia arrecia con ráfagas de viento, que mueven las puertas y las persianas.

 

   Mi análisis de orina fue negativo. Creo que me tranquiliza de momento.

   El cólico nefrítico pasó de largo, como esas nubes que no descargan. Rumor, lo que se dice rumor, vaya si lo hubo. Debió deshacerse el cálculo.

   Nuestros riñones son como filtros que recogen suciedades y forman esas piedras tan molestas a veces a la hora de expulsar, que se lo digan a algunos que conozco. Ahora con rayos láser se destruyen desde fuera. La ciencia no se duerme.

   Cuando se ha expulsado en forma de arenilla o en diminutos granos de piedra calcárea, queda un alivio difícil de expresar. El cuerpo se relaja y todo en él vuelve a la normalidad.

   Cada parte que ha contribuido en la expulsión del molesto inquilino vuelve a su sitio y descansa. ¿Hasta cuándo? La vela es constante. El cuerpo es como un ejército preparado. Ahora aquí, después allí. por esta parte hay peligro, por aquella se avecina la tormenta.

   El organismo es una máquina pensante que actúa a la perfección sin nuestro concurso. Es el todo que reacciona cuando debe hacerlo con precisión.

   Lo del análisis de sangre, o los chequeos médicos, son tranquilizadores a corto plazo. Cuando se conoce el resultado de los mismos está el cuerpo en situación distinta a la del resultado.

   Es un pasado lo que me evidencia. El presente escapa a dicho análisis. Está usted perfectamente bien, su análisis no refleja nada anormal. ¿Pero ahora que? En este instante en que me habla puede ser otra cosa.

   Tendría que volver a repetirlo y volvería a la misma situación anterior.  El cuerpo es su mejor aliado en la lucha contra el mal. Hay personas que se oponen a toda medicación.

   Tan cerca de acertar están como las que se confian ciegamente en ella. Si el antibiótico es acertado, puede ayudar; si no lo es, mejor dejar al cuerpo que combata solo.

   El organismo debe trabajar doble: por el mal que se presenta y por los equívocos del galeno. A los enfermos, fuera productos sospechosos, guerra a toda ayuda sospechosa.

   El cuerpo puede luchar mejor en un frente que en dos. No sé hasta qué punto el rayo láser obre sin producir lesiones. Se producen males a costa de extirpar un cálculo, mejor que no intervenga.

   “La ciencia con prudencia” podría ser el lema de la medicina.

                                   Francisco Tomás Ortuño.

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