La Vidriera.
8 septiembre 2026 Murcia, martes, seguimos sin novedad en la familia, gracias a Dios.
PIENSA: -Las decisiones de Dios son misteriosas, pero siempre a nuestro favor.
-Déjate llevar siempre por el niño que fuiste. José Saramago
- ¿Qué cosa más grande que tener a alguien con quién te atrevas a hablar como contigo mismo? Cicerón
Decir sí.- Donde otros habrían visto una locura, María vio un horizonte. Donde muchos habían visto una agresión, ella intuyó la promesa de Dios. Donde tantos se habrían entretenido ante la perspectiva y habrían exigido seguridades, ella dijo: Hágase.
María acogió con valentía, confianza y entrega, y fue capaz de colaborar con Dios de un modo radical.
Francisco Tomás Ortuño
22 julio 1986 martes, debo recordar hechos ocurridos estos días para dejar constancia fidedigna de nuestro verano santanero. Pues sí, resulta que aunque tarde, el domingo vino el albañil.
Aurelio llegó solo, sin acompañantes. Y con nuestra ayuda, sobre todo de Pascual Jesús, terminó la escalera que estaba a medio rematar. Comió con nosotros y luego, tras el sestero, se marchó.
Francisco Amós oyó misa el sábado por la tarde en Santana. Como un veterano, llevó a la mamá en el coche él solito. Nosotros fuimos temprano al pueblo por la yaya con el coche nuevo. La trajimos y pasó aquí el día y la noche en el chalet como hayan pocos en el ancho mundo.
Y ayer, lunes, a Murcia. Un viaje con asuntos varios que atender. Uno de ellos dejar a Francisco Amós con sus amigos del club, que van a La Vidriera a pasar una temporada.
La vida de La Vidriera me la imagino: rezos, estudio y juegos. Vida sana, pues. Jóvenes valientes que escogen un camino envidiable. ¿Se darán cuenta de que en la vida no pueden elegir nada mejor?
Otro asunto fue llevar a Ángel a una revisión médica. Nos decidimos por don Francisco Asensio. Atento como siempre, elegante como siempre, comedido, nos atendió en su consulta de Junterones.
Leyó su historial con nosotros: él, mamá y yo. Desde el año 73, electros y depakines. El último fue en el 83 en que presenta un cuadro normalizado, esperanzador, nada preocupante.
Nos tranquiliza en los dos frentes: granos alérgicos y desmayos fortuitos. Más depakines y otros comprimidos como solución definitiva. Gracias don Francisco por su diagnóstico.
En la puerta, Lina y Miguel nos esperaban en el coche ¿Nuevo? ¿Nueve? ¡En qué quedamos? Lina y Miguel aguardaban en el nuevo nueve. A Miguel le encanta ver el cuadro de luces que lleva el coche delante del volante.
Y en plena marcha, el velocímetro que señala los 140 km/h es que revienta de gozo. A Lina le gusta también la velocidad.
Francisco Tomás Ortuño.
23 de julio de 1986.- El ruido lejano de un avión llega hasta aquí. Es frecuente escucharlo a todas horas. Se ve que hay rutas regulares que nos cruzan: Levante-Andalucía, Murcia-Madrid, et.c
Y dentro, la gente con sus problemas y sus ilusiones, con su vida a cuestas como fardo personal. Siempre la canción eterna de una vida que se ha de atender como cuestión vital. Yo y mi problema vital tú y tu vida personal, cada uno y su misión que cumplir. Ley de vida. Llevamos todos una carga de emociones con nosotros , que inevitablemente nos ocupan.
Y la vida se llena así, realizando por momento nuestras cuestiones personales. Los del avión que sobrevuela el chalé, como todos, llevarán su carga personal de vida que cumplir.
Veo de esta forma, que lo más sensato es ser buenos amigos unos de otros, como hermanos, que cumplen nollis vellis una tarea personal. Lo necio es la envidia, la zancadilla, hacer daño a personas que luchan por seguir adelante.
Ayer fue martes y como día de mercado en Jumilla fuimos a la plaza. Mamá hizo su compra mientras un servidor esperó en el coche. Recuerdo haber escrito que este lugar es idóneo para observar a la gente.
Los jumillanos en general son personas sencillas y poco complicadas. Las mujeres, siempre las mismas, con sus cestas y sus carritos, se cargan de provisiones. Los hombres las acompañan al lado o hablan en las esquinas por grupos de 3 o 4.
Poco trascendente todo. Muchos saludos, muchos informes rápidos de la salud, de lo que se llevan entre manos. Hablar por hablar, como un saludo "¡hola, ¿cómo estás? Bien ¿y vosotros?". Eso es todo, como un saludo.
- "Hoy vienes tarde".
-"Es que mi Juan se va después de comer".
Un comunicarse rápido el problema reciente.
Mis paisanicos son buena gente. Representan al español medio, que bien puede ser el 90 y muchos por ciento de todos los españoles. Como buenos sanchopanzas quisieran tener seguro su pan y que nadie les hable adversidades.
Entre la gente que iba y venía, como hormigas, estaban los gitanos del tercer distrito. Creo que son de la familia de los Antoñones. En Jumilla, las gitanas cargadas de churumbeles, con el gitano delante.
Con los payos no cruzan palabra; ellos son aparte, otra cosa. Los gitanos son atentos y serviciales si se les busca. Si no se va a ellos, son los eternos desconocidos que vienen solo a tratar, a vender o a compra.
Luego cada cual a su barrio. Curiosos son los gitanos. En Murcia hay barrios llenos de gitanos que son la pesadilla de los vecinos castellanos. Y es que siendo como todos, son gitanos, con otra forma de ser, de ver la vida y de actuar.
La integración ni ellos mismos la entienden. Por el barrio de San Andrés hay gitanos semiintegrados. Lo sé porque llevo 5 años en el colegio. Las madres llevan a sus hijos cuando es tarde, la mayoría de las veces.
“Es que ayer la Rosarico estuvo mala”. “Si puede ser, deje a mi Antoñico que salga a las 11, que lo tengo que llevar al médico”. Por lo demás, como todos. Pero si te descuidas, palmea y canta encima de las mesas.
Tonta es la casta que llevan en la sangre que cuando algo desaparece, hay que pensar en el gitanillo de la clase. A don José María, los tales que le tocan en suerte lo llevan de cabeza. Y es que lo primero de todo es comprenderlos y quererlos como son.
En la plaza del mercado vi a Marcos, siempre el mismo. Me dijo que su padre murió en marzo hace un año. Y, como otras veces también, me habló del campo y de su poca suerte.
Marcos es un hombre que va a pasar la vida renegando de su destino, como que el campo no da para comer, que si no hay mujeres para él... Hombre, Marcos, cambia el disco.
Lo mejor para este hombre sería casarse y tener hijos y preocupaciones serias. Por inercia, su vida es un disco rayado anclado en los 60 o antes. Y es bueno, Marcos, inteligente. Pero no sale del bache en decenas de años.
Francisco Tomás Ortuño
DE MIS POESÍAS: La enfermedad
La enfermedad,
como el demonio.
vive al acecho
para atacar.
Dos enemigos
todos tenemos:
uno en el alma,
otro en el cuerpo.
F. T. Ortuño.
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