Ghinkana.

24 septiembre 2026  Santos: Ntra.Sra. de la Merced, San Anatolio de Milán, Rústico de Aquitania, Lupo de Lyon, Andoquio, Gerardo Sagredo, Isarno, Pacífico, Pafnucio…

   San Pacífico (1653-1721) se unió a la orden de los frailes menores a los 17 años con el nombre de Pacífico. Alternó entre la oración y el apostolado en varios conventos franciscanos, mientras su salud empeoraba progresivamente. Era famoso por sus milagros y éxtasis y su espíritu profético: se dice que predijo el terremoto de 1703.

                                     Francisco Tomás Ortuño


   Murcia, jueves, sin novedad en casa, gracias a Dios.


   PIENSA; - La Iglesia es el corazón de la humanidad. Juan Pablo II

   -La fortaleza no llega de la capacidad física, llega de una voluntad indomable.

   - La escasez de recursos no fuerza a la abundancia de sentido común.

 

        Protege la piel.- Utiliza diariamente protección solar. Durante todo el año evita una excesiva exposición al sol, especialmente cuando sea más fuerte.

     Ayuda a proteger tu piel con ropa como pantalones, camisas de manga larga y gafas de sol. Permanecer en la sombra impide que estés totalmente expuesto al sol.

                          Francisco Tomás Ortuño


     El milagro de Ana María Janer.- El sábado, 8 de octubre de 2011 en la Catedral de la Seu de Urgel, tuvo lugar la beatificación de Ana María Janer, por cuya intersección se realizó la curación repentina de una oleartrosis degenerativa inflamatoria, con persistente dolor y limitación funcional grave.

   Ana  estaba en silla de ruedas, aquejada de fuertes dolores en las articulaciones que le impedían una movilidad normal. Por consejo de la hermana María Luisa Font, que forma parte de la Comunidad de hermanos de la Sagrada Familia de Urgel que atendía a los enfermos, Ana invocó a la sierva de Dios Ana María Janer para obtener la curación.

      Su petición era poder andar y valerse por sí misma. Al quinto día de la novena, de repente, se levantó de la silla de ruedas y empezó a caminar con normalidad.

   Salió de la capilla gritando: “La madre fundadora me ha curado”… Examinada por los médicos, se constató que la curación fue instantánea, duradera y completa. Hecho inexplicable de los conocimientos actuales.

   Este milagro fue uno de los avales para la beatificación de Ana María Janer.

                             Francisco Tomás Ortuño

 

   13 de agosto 1986,- Temprano y fresquito. El verano se va deshojando poco a poco, con normalidad. He puesto la radio y una canción se escucha, la de una pareja italiana que me encanta oír.

   Mamá está levantada y hace cosas fuera de la casa. Lo mismo he visto que hace María Dolores. Les encanta la tierra, las matas, la limpieza: dos  soles son estas mujeres para el hogar.

   Lina y María Elena duermen en las literas. Los demás están fuera: Miguel y Ángel casa de la Yaya; Pascual en Murcia y Francis en Mula.  Se oyen coches que suben a  Santa Ana; a gentes que suben a pie al convento.  Son romeros de siempre, que cumplen promesas por algo.   Son jumillanos ausentes que visitan al Cristo.  

 

   He leído “La bienhechora de los sordomudos” relato de la vida real basado en lo que puede la voluntad. María Cristina nació sorda y, por tanto, no pudo aprender como los demás a hablar.

   Su constancia hizo que no sólo aprendiera a leer en los labios de los otros, sino que se expresara en tres idiomas y estudiara, que pintara, que tocara el piano y que enseñara a hablar a otros como ella. Qué voluntades tan fuertes.

   La clave de los grandes éxitos, sin duda, es una voluntad de hierro. Querer es poder. Fijarse metas y trabajar por conseguirlas. Hoy la vida es cómoda en demasía. Todo se tiene a pedir de boca. Y la gente no lucha por alcanzar algo, no se fuerza.

   Desde pequeño, la voluntad no se ejercita, y luego, si algo que vale cuesta, se deja por imposible.  Se repite la fábula de la zorra y las uvas. Mecanismos fáciles de defensa que nos dejan tan panchos no tener lo que deseamos.

   De mis hijos, Francisco Amós es el que más trabaja por su voluntad. Pascual Jesús, menos. El primero es un reloj: a cada hora su trabajo. El segundo, más transigente, a cada momento lo que le pide el cuerpo.  La diferencia es clara: en el primero manda la razón; en el otro, el instinto.

 

     En una revista de los practicantes, llamada Medicina y Cirugía, Órgano del Consejo Nacional de Auxiliares Sanitarios, agosto 1954, página 16, figura un artículo que mandé con el nombre de Amós, titulado “Por  los detalles al carácter”.

   Ya por aquel entonces, a mis 20 abriles, debía de preocuparme el tema de la Voluntad. Lo he tenido claro desde siempre: una voluntad fuerte, la clave del triunfo en esta vida.  Muy pronto, hay que ejercer la voluntad. Es un hábito que, cada vez, nos lleva más lejos, a hacer cosas más  valiosas.

   He dicho que Pascual Jesús es algo así como el polo opuesto de Francisco Amós. No es justo dejar tal aserto escrito para la historia. Me consta que se domina cuando se lo propone. La prueba la tenemos en los madrugones del mes de julio para ir al trabajo de la fábrica.

   No es justo que diga eso de Pascual. Cuando algo quiere, su voluntad es firme. Hoy estará en Murcia con sus amigos en su cita balompédica. No hay que llamarlo tampoco. Su tiempo se lo ordena él.  Es así Pascual:  callado, reservado, haciendo justo lo que debe, lo que quiere, lo que se propone.

 

    ¿Puede darse una voluntad fuerte fallida? Si. Se puede dar el caso de que nos empeñemos en algo de poco valor, sin sentido, o hasta  perjudicial. Es el querer algo que no nos conviene y poner nuestro esfuerzo en conseguirlo.

   Un ejemplo: sí me propongo, como acto voluntario, andar  unos kilometros a las cinco de la mañana, cuándo debo estudiar; o ir al cine cada jueves, pongan la película que pongan; o no saludar a la primera persona que vea; o rezar justo a las diez donde me encuentre.

     Creo que la voluntad debe servir para algo que nos vaya a hacer bien como personas; para algo que nos favorezca o que pensemos que nos va a favorecer.

   El estudio continuado, prescindir de vcios como el tabaco o la bebida, visitar a enfermos, ayudar a otros económicamente… La voluntad debe ser fuerte para cosas grandes. Debemos fortalecerla para disponer en su momento de su valiosísima ayuda.

 

   Oigo por la ventana que tengo abierta a María Dolores y a Pascuala que hablan de sus plantas y de sus flores. Mujeres sanas de espíritu y de cuerpo dentro de lo que cabe. Juana María se les ha unido.

   Juana María querrá hablarles de la  gyinkana de ayer en la feria donde  cosechó un premio con su hermano y otros amigos, por la forma tan original que tuvieron de vestir su coche. Creo que iba de niño pequeño con chupete y ropas de bebé.  Los ocupantes lo mismo.

   La ghinkana es una forma graciosa de divertirse. Cada grupo participante, con el coche bien adornado, ha de cumplir una misión en el menor tiempo posible. Igual es recoger un libro en Santa Ana, que preguntar en el Carche la hora al forestal.

 

   Sigue habiendo poco ruido en la casa. Lina y su amiga puede que duerman todavía. Con la paliza de la feria estan rendidas. “Hemos montado en los coches de choque”. … Solo costaba diez duros. Y también en el Escorpión.

   Lina está ojerosa y finuchina. Los deberes que trajo de Murcia para el verano, los tiene sin hacer. Es un martirio para ella ponerse con los ejercicios de mate. Le gusta más leer un libro, un cuento, lo que sea. Leer o estar con su Barbie. A María Elena le ocurre lo mismo.  Creo que ninguna va a ser Pitágoras, ninguna va a descubrir nada en las ciencias que se llaman exactas.

   ¿Que qué será nuestra Lina? La yaya Lina: una mujer buena, poco complicada, soñadora. ¿De estudios? Será enfermera, parvulista o ama de casa. Feliz si encuentra a la persona que la comprenda.

   Ahora cantan abajo. Son las diez de la mañana.

                            Francisco Tomás Ortuño.

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