El tiempo.
22 de septiembre del 2026 Santos: Emérita, Mauricio, Basila, Emeramo, Silvano, Salaberga, Lautón…
San Félix IV: Félix fue elegido papa el 12 de julio de 526. Mantuvo estrechas relaciones de colaboración con el obispo Cesáreo de Arles sosteniéndolo en la lucha contra el semipelagianismo. En su epitafio se recuerdan su generosidad para con los pobres, su humildad y su prudente administración económica.
Francisco Tomás Ortuño
Murcia, martes, sin novedad en la familia, gracias a Dios.
PIENSA: -Saber que Dios me quiere me ayuda a ser feliz
-Mi consejo es: nunca hagas mañana lo que puedas hacer hoy.
-Las dudas son buenas porque te permiten pensar de forma diferente.
¿Qué es el tiempo? decía San Agustín.- ¿Quién podrá explicarlo fácil y brevemente? ¿Quién podrá comprenderlo para hablar luego de él?
Y, sin embargo, ¿qué cosa más familiar y conocida en nuestras conversaciones que el tiempo? Cuando hablamos de él sabemos, sin duda, qué es, como sabemos o entendemos lo que es cuando lo oímos pronunciar a otro.
¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que si nada sucediese no habría tiempo pasado, y si nada sucediese no habría tiempo futuro. Y si nada existiese no habría tiempo presente.
Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad.
Sí, pues, el presente para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito ¿cómo decimos que existe este, cuya causa o razón de ser esta en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser?. Confesiones..
9 agosto 1986, sábado. ¿Qué tiene de malo un diario? Yo animaría a muchos a llevarlo. Registrar los hechos que ocurren es como hacer fotografías.
El tiempo se plasma con la misma precisión, o más. Dice su forma de sentir y de ser para que otros luego nos juzguen. Es expuesto pero fascinante. Y, además, el retiro con uno mismo es extraordinariamente encantador.
Don Baldomero, mi profesor de matemáticas que fue, está jubilado ya 5 años. De cerca, como hablábamos ayer en la glorieta, muestra sus arrugas faciales de manera escandalosa,
Me decía que la enseñanza hoy, por lo que ve y lo que cuenta su hija, es difícil. Que los alumnos no respetan al profesor. Algo de verdad hay en sus palabras. Hoy son más los que estudian, hay otras modas de comportamiento en las aulas, se habla de tú al profesor, no asisten a clase si no se quieren…
Otras motivaciones sociales, otras expectativas. Y, claro, ello repercute en la enseñanza. Algo hay de cierto en lo que dice don Baldomero.
Don Baldomero explicaba bien su asignatura. Era el dueño y señor de su clase. Hablaba con autoridad y sus notas -siempre tacañas, enanas- no se discutían.
La pizarra del fondo, grande, de pared a pared, se llenaba una y mil veces con sus números. Era un matemático nato. Su mano estaba hecha para escribir guarismos con velocidad endiablada.
No dudaba nunca. Poner su mano en la pizarra era correr siguiendo a sus palabras y a sus pensamientos. Gran matemático don Baldomero. Cuando se es matemático la cabeza debe ser buena para discurrir de otras cosas.
Por eso se ha dicho que entre las ciencias exactas y el lenguaje existe una correlación alta. En alguna ocasión lo dijo él mismo:”Cuando dudo cómo se escribe una palabra, dejo la mano suelta y ella se encarga de escribirla correctamente”.
Francisco Tomás Ortuño
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