El cuadro de las margaritas.

     25 septiembre 2026  Santos: Ntra. Sra. de la Fuencisla, Cleofás, Fermín, Solemne, Fimbarro, Anacario, Ermenfrido, Sergio de Radonez, Marcos Criado…

   Nicolás de Flue; (1417 – 1487) patrón y padre de la patria Suiza, no sabía leer ni escribir, pero se convirtió en la más alta conciencia moral y espiritual de su país. Su radical entrega a una vida de soledad y oración puso en evidencia cómo toda alianza para ser sólida debe asentarse en la paz que procede solo de Dios.

                               Francisco Tomás Ortuño.


Murcia, viernes, sin novedad en la casa, gracias a Dios.


   PIENSA: -Ante todo, debéis guardaros de las sospechas, porque estas son el veneno de la amistad.  San Agustín

     - El hecho de que las sociedades sean cada vez más multiétnicas, multiculturales y multirreligiosas es bueno. La diversidad es una fortaleza, no una debilidad.

      -Gastar dinero en libros es una inversión que rinde buen interés. Benjamín Franklin


     PLEGARIA DEL CATEQUISTA:

     Vengo a rezarte, Señor: se acerca la hora en que estaré con  los niños para hablar de ti. Ellos acuden con el deseo de encontrarte para conocerte y amarte.

  - Quisiera que mi bondad, mi sonrisa, mis gestos, sean los tuyos.

 -  Que mis reflexiones, mis palabras, les suenen a ti.

 -  Que nuestros diálogos estén repletos de tu presencia, sean ricos en paciencia y en verdad.

 -  Que nuestras actividades, nuestros descubrimientos, sean granos de luz en el corazón de cada niño.

  - Ayúdame,  Señor, a cumplir como tú deseas, mi misión de catequista.

                                    Francisco Tomás Ortuño.

 

   8 noviembre 1977.- Casi las ocho de la mañana. Los pequeños empiezan a removerse. Pascuala va a la plaza. Un día fresco, otoñal, casí de invierno. Estoy en el despacho. Muchos cuadros alrededor. El estudio va pidiendo una ampliación.

   Ayer, Pascuala, llevó a su amiga Amparo Azuar el cuadro de las margaritas. Es un cuadro original, de mucho efecto. Le encargaron otros.  A mi derecha hay un San Francisco en éxtasis que ilusiona a mi mujer.

   Es del convento. Tiene 1 m por 130 de alto, con masilla, dispuesto para trabajar en él con el pigmento. Enfrente, un cuadro ovalado con la Purísima. También para restaurar. Parece que fuera de Murillo.  En el caballete se termina otro precioso de los tres que ha restaurado a un señor de Cieza.

   Lina se remueve. Pero ha dormido bien, y mucho. El sueño es necesario, reparador. Por el sueño se puede conocer la salud de la persona. Cuando se duerme mal, algo no funciona.

   ¿Qué es el sueño? Misterio. Y, sin embargo, es algo tan común que nadie puede vivir sin él. Es el descanso de los músculos, del organismo, del cerebro. Así de simple. Con todo, debe existir otra explicación más docta.

   Cuando se duerme bien, somos felices y nos mostramos alegres. Es un síntoma claro de que  nos encontramos bien. Un cuerpo que duerme mucho nos dice que está perfectamente de salud.

   Las personas que sienten dolor de cabeza o que se irritan, puede que estén faltas de un sueño reparador. A muchos que gritan o se excitan sin motivo, yo les diría en confianza: “¡Vete a dormir!”.

   Y es que el cuerpo segrega algo que nos pone enfermos de cansancio y necesita del sueño para liberarse y estar de nuevo en forma. Niños que duermen,  niños felices. Mayores que no duermen, hombres preocupados.

   Creo que el sueño guarda relación estrecha con la vida de las personas: si se lleva una vida ordenada, sencilla, sin miedo, el sueño llega solo. Forma parte del vivir como el comer, como el andar.

   Entonces, el cuerpo es como una máquina: después de cierto tiempo de trabajo, necesita reposo. De lo contrario, su mecanismo se resiente, se estropea.

   Unas máquinas necesitan menos horas de trabajo que otras. A las personas ocurre igua. Esos ritmos de trabajo y de descanso, su marcha particular, es lo más prudente, lo más económico,  lo más rentable.

     Somos como máquinas, máquina perfectas. No cabe sino seguir según vayan pidiendo. Ni exigir más de lo que pueden, ni abandonarlas en un irracional descanso prolongado.

   Según esta idea,  que vuelve a coincidir con los ritmos biológicos, cada persona es distinta  a  las demás. Cada persona debe estudiar su máquina, que es, en definitiva, para ir por la vida al ritmo que debe. Si no lo hace puede estar forzando su producción,  puede estar perjudicándola o rompiéndola poco a poco.

   ¿Será tan importante lo que digo que tengamos la solución de la vejez en ello? ¿Por qué envejecemos? ¿Por qué nuestro cuerpo se destruye, envejece, se hace chatarra?¿No será que desde muy temprano le hacemos que funcione mal?

   Yo haría una prueba: trabajos para todos a la hora que mejor les fuera.  Responsabilizarse de una tarea, pero no de la hora en que debía hacerse.  Fuera horarios rígidos de oficinas y de fábricas.  Contratos de trabajo; obligaciones, compromisos formales.

   Pero nunca los horarios por igual para los trabajadores. El niño empieza pronto a forzar su máquina, a violentar su mecanismo. El mismo Colegio puede serle perjudicial en este sentido. Habría que pensarse en otro tipo de escuelas y en otras estructuras sociales en las que empieza a acoplar los ritmos personales a los trabajos.

   Vivimos en un mundo sujeto a revisión; y esto es tan importante que bien puede valer la pena considerarlo en serio.

                                   Francisco Tomás Ortuño.

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