Vitamina D.
21 Agosto 2026 Santos: Gótico, Cuadrado, Agatónico, Luxorio, Basa, Ciriaca, Euprepio, Sidonio, Apolinar…
José Sarto (Pio X desde 1900) fue un papa reformador: a él se debe la reforma en la liturgia y en la música litúrgica, la mejora en la instrucción católica del pueblo y en la formación sacerdotal.
Murcia, viernes, sin novedad en casa, gracias a Dios. Ayer vino Juanita y Cristóbal de visita. Hablamos de Santiago. Juanita dijo que este año cumpliría 99 años. Sofía sustituye a Lina en atender a mamá.
PIENSA: -Muéstrate siempre alegre, pero que tu sonrisa sea sincera. - Todos los males que nos agobian en la tierra vienen precisamente de que no oramos o lo hacemos mal. - La vida nunca se vuelve un hábito para mí. Siempre es una maravilla. -Dios puede manejar tu duda, enojo, miedo, pena, confusión y preguntas. Puede llevarle todo a él en oración.
PIENSA MÁS: El sol y la vitamina D. Los beneficios de la vitamina D del Sol. Los rayos ultravioleta forman la producción de vitamina D en la piel, esencial para los huesos ya que ayuda en la absorción de calorías de calcio en el intestino y evita su pérdida en el riñón. Solo es necesario 10 minutos al día de exposición al sol para recargar nuestros depósitos de vitamina D. Mejora el acné y la psoriasis, fortalece nuestro sistema inmune y controla el colesterol.
4 de agosto del 1994.- Cartas peligrosas.- ¿Pensaría Unamuno que sus cartas se recogerían más tarde en libros? Cuando escribía a un amigo, ¿pensaría que su carta luego podría ser buscada para editar un libro con todas las demás? Yo pienso que no.
Una carta es como un saludo, como un agradecimiento o una petición. Pero sin protocolo, sin ciertos cuidados gramaticales ni literarios. Son las epístolas algo familiar y descuidado, sin otras pretensiones que las puramente prácticas.
Y, quizá por eso, esas notas que escribimos rápidas y espontáneas, guardan más que ningún otro escrito, nuestro modo de ser. Es como si visitas a un amigo y lo ves en la casa de trapillo, quizás sea la forma más efectiva de encontrarlo cual es.
La carta viene a ser como ese amigo cogido de improviso, sin etiqueta, como es en realidad. ¿Qué será entonces una colección de cientos de cartas escritas aquí y allá, a este amigo y al otro, con ocasión de agradecer un comentario favorable, de devolver un favor, o de pedir un libro? Es un retrato psicológico, el mejor retrato de una persona que pueda darse. Cientos de momentos cogidos así, sin esperarse en la visita.
Pues así tengo yo a don Miguel de Unamuno en un bello libro de la colección austral, que son retazos de su vida en cartas escritas de 1894 a 1914: cartas a Eduardo Marquina, a Benito Pérez Galdós, a Rubén Darío, a Julio Cejador, y a tantos otros. ¿Cómo podía pensar Unamuno que yo ahora esté leyendo lo que él escribía a Vicente Medina el 30 de enero de 1899?
En otro tomo gemelo al primero, están sus cartas cronológicamente dispuestas de 1915 a 1936, cerca de 500 cartas en total. Por este pistolario sé cómo piensa don Miguel.
“Levanta la vista, mira el porvenir. Prepárate a la vida sin los dos hijos perdidos, pide fuerzas a Dios y no desanimes”, escribe a su amigo Sagarday el 29 de mayo de 1887 desde Salamanca tras la muerte de su hijo.
Y preocupado: “Año 1933, tiempos de la Segunda República que ha acabado con el reinado de Alfonso XIII, años en que me impiden salir de España y menos mal que no de Salamanca”.
Envuelto en un torbellino de preocupaciones y temores: “te escribo -dice a José Castillejo el 25 de junio de 1933- cómo me va con el Gobierno de Franco”.
“Tengo aquí dos o tres libros de la biblioteca de la Facultad de letras. Dice su decano que los recoja. Y que si no voy yo mismo , es porque he decidido no salir ya de casa”.
“Desde que me he percatado de que el pobrecito policía esclavo me sigue a todas partes para que no me escape, no sé a dónde. Y así estoy, en este disfrazado encarcelamiento, no sé de qué, ni porqué, ni para qué”.
En una de las últimas que se publican, de fecha 13 de diciembre de 1936, dice: “Ya ha comenzado el Alzamiento Nacional”, escribe a su paisano y amigo Quintín de la Torre lo que sigue, entre otras cosas:
“En cuanto a eso de que los rojos hayan sacado los ojos, el corazón y, por dado, las manos a unos pobres, no me lo creo. Lo atribuyo a la propaganda de exageraciones y hasta mentiras, que están acumulando”.
“En Salamanca no hay refriegas de campo de guerra, ni se hacen prisioneros, pero hay la más bestial persecución y asesinatos sin justificación”.
“En cuanto al caudillo, supongo que te refieres al pobre general Francisco, no caudilla nada; la represión corre a cargo de un monstruo de perversidad ponzoñosa y rencorosa, que es el general Mola, el que, sin necesidad alguna, hizo bombardear nuestro pueblo. También fusilan sin juicio alguno. Y esto es cosa cierta porque yo lo he visto y no me lo han contado, han asesinado sin formación de causa a dos Catedráticos de Universidad, uno de ellos discípulo mío”.
“A mí no me han asesinado todavía estas bestias al servicio del monstruo. Pobre España”.
Francisco Tomás Ortuño
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