Lanzamiento de azaón.

3 Agosto 2026  Santos: Rosa de Lima, Zaqueo, Flaviano, Eugenio, Abundio, Ciriaco, Arquelao, Lupo, Claudio Asterio, Neón…

    Santa Rosa de Lima (1586 – 1617) fue bautizada con el nombre de Isabel Flores Oliva. Es la patrona de Perú (1669) en América, y de Filipinas (1670). Fue la primera entre los Santos nacidos en el nuevo mundo en recibir el reconocimiento canónico de la Iglesia universal.

   Murcia, domingo, con Lina entre nosotros, mejor que nunca, gracias a Dios y a sus servidores. La feria sigue con ruedas y ruidos. Ayer hicieron el campeonato de lanzamiento del azadón. Lo de siempre.

   PARA PENSAR: -De las dificultades nacen milagros. -La alabanza se utiliza como se utiliza el dinero, para que nos sea devuelta con intereses. -  No abandones cuando todavía tengas algo que dar, porque nada termina realmente hasta que dejes de intentarlo.

   7 agosto 1994 . Lo mejor es callar. “Como pronosticado estaba, hoy la tele muestra el sepelio del que fue ministro de exteriores, don Francisco Fernández Ordóñez”, escribí yo mismo hace dos años en un diario.

   Lo escrito queda escrito como una foto para el recuerdo. Por eso hay que llevar cuidado con lo que se escribe. Nunca se sabe quién puede leerlo después.

   Ay, don Miguel, ¿cómo se le ocurrió decir en una carta: “No puedo tragar a esa gente entre la que usted vive; me parecen huecos, inconsistentes, mafiosos, realmente tontos”. “El andaluz es en España una especie inferior”.  “Yo no sé qué idea le merecerán a usted que vive entre ellos, pero yo no los resisto”.

   ¿Cómo no pensó que, igual que yo ahora, podían leer su carta otros que no fueran Timoteo Orsay a quien iba dirigida? Cuánto cuidado se ha de llevar cuando se escribe.

   Solo por ese juicio y esa frase se habrá ganado la enemistad de una región tan linda como es Andalucía. Porque estoy seguro que ellos, los andaluces, la habrán leído y hasta con lupa.

   Hay que decir lo bueno que podamos decir de alguien, y si no sabemos nada, lo mejor es callar. Esta regla, que es buena para el trato diario verbal con la gente, se hace necesaria cuando escribimos. Las palabras se las lleva el viento, pero la escritura permanece.

 

   10 de Agosto de 1994.-  San Lorenzo, el de la parrilla. Lo más seguro es que el año pasado en esta fecha me acordara también de la parrilla y del Santo que murió abrasado en ella.

   Este hombre haría muchas cosas en su vida, allá por el siglo III, pero solo se le recuerda por su muerte, decretada por el emperador Valeriano. Como San Esteban, protomártir, ¿quién recuerda algo más del Santo aparte de que murió a pedradas?

   Son hechos tan singulares que borran a los demás. Dios nos libre de que nos cataloguen. No seremos ya otra cosa. Franklin inventó el pararrayos y desde entonces Franklin y pararrayos van unidos.

   Nos olvidamos que fue fabricante de jabón, que nació en Boston a principios del siglo XVIII, que fundó una biblioteca, que fue político, economista, filósofo, y muchas cosas más.

   Lo mismo con El Quijote: para la inmensa mayoría, Cervantes, fuera del Quijote no existió. Se olvida que escribió la Galatea, las Novelas Ejemplares, Los trabajos de Persiles y Segismundo, El viaje al parnaso, y muchas obras más.

   Somos cortos de memoria, propensos a olvidar. Un detalle y basta. A cuántas personas se las recuerda bien o mal por un hecho -muchas veces no precisamente el más relevante en su vida-.

   Guzmán el Bueno y la conquista de Tarifa, Moscardó y el Alcázar de Toledo… Hay un refrán que lo dice: “Cobra buena fama y échate a dormir, cóbrala mala y échate a morir”.

   Si tienes la ventura de destacar en algo bueno, ya estás catalogado para siempre como bueno; mas si tienes la desgracia de significarte por algo malo, ya puedes luchar o convertirte en Ángel, que no podrás cambiar.

   Yo recomendaría desconfiar de los juicios que se hacen a la primera impresión.

                                        Francisco Tomás Ortuño.

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