Jugar las cartas.

 20 Agosto 2026  Santos: Bernardo, Samuel, Leovigildo, Cristóbal, Filiberto, Zaqueo…

   San Bernardo de Claraval (1091 – 1153), doctor de la Iglesia y cantor de María, es un maestro espiritual. En él había simultáneamente un gran monje contemplativo auténticamente místico, un líder capaz de atraer a numerosas vocaciones al monasterio y un predicador estimulante para todos los estamentos.

Francisco Tomás Ortuño.


   Murcia, jueves, sin novedad por casa, gracias a Dios. Ángel toma el avión de vuelta a Alemania con su mujer. Su hija Ana ha vuelto de hacer el Camino de Santiago y se va a Madrid… ganado más viajero no lo encuentras en la geografía mundial. ¿Habrán copiado de su padre? Lina hija sigue en Granada.

   PIENSA: -La vida te da las cartas. Tú no puedes decir qué cartas pero sí cómo jugarlas. - El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito. -Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando. R. Tagore.

   25 Julio 1994. Zafarrancho.- Los coches llenan las carreteras. Es la típica operación salida. Cuatro días de fiesta alteran la vida nacional. Unos  para arriba, otros para abajo; unos al campo, otros al mar. El caso es salir.

   Será curioso ver el seísmo desde un avión, cómo Ángel. Ayer todo quieto y de pronto la convulsión, la gran sacudida. ¿Un campamento a la hora de tocar diana? ¿Una escuela a la salida de los niños?

   Algo así. Locura, zafarrancho, cataclismo. Como el chupinazo navarro en San Fermín. Los guardias de tráfico lo saben bien por experiencia. ¡Que sale el toro! ¡Quítate de enmedio que te arrolla! se dicen para su coleto.

   Y ven llegar el aluvión, como agua salida de madre, que inundan cuanto ven a su paso. ¡Por favor, vayan despacio, que llegarán mejor a su destino sin precipitarse, que hay lugar para todos!

   Y cuando esperan ser escuchados se tienen que esconder si no quieren ser barridos por la marea. ¡No corráis que os pasará lo de todos los años, que habrá sustos y hasta muertes! Y la vorágine pasa como un meteoro.

   Que voy a tener que denunciaros. Que si quieres. Los coches vuelan y no reparan en Guardias ni en señales de tráfico. Las carreteras se convierten en pistas de carreras, en hipódromo de caballos.

   Cada cual compite en velocidad con el el vecino. ¿A 150? ¿a 200? No se ven, van volando. ¿Tú sales este fin de semana? ¿Quién no con cuatro días? Voy a la playa. ¿A la playa? El caso es salir, ir a otra parte.

   ¿Con tu coche? ¿Con qué va a ser? ¿Por la carretera? ¿Por dónde si no? ¡Prudencia! ¡A mí con esas! ¡Nunca paso de 100! Todos decimos lo mismo y luego nos olvidamos.

   La gente en la carretera no es gente, es otra especie animal. La culpa la debe tener el volante. O el puente de 4 días. O el viento. O qué sé yo. Problemas sociológicos que tendrán que estudiarse.

                                           

Francisco Tomás Ortuño.


   ¿LO SABÍAS? Las cosquillas  son reacciones nerviosas que experimentamos cuando nos toca una persona u objeto. Las axilas son las zonas más sensibles, la cintura, las costillas, los pies y las rodillas.

   Cuando no existía el lenguaje, los miembros de un grupo. tribu o clan familiar, se comunicaban por medio de gritos, llantos y la risa. La risa significaba ausencia de peligro.

   Cuando a un miembro del grupo le rozaba alguien o algo, podía avisar al  resto por medio de la risa, de que no sufría daño alguno.

   Las cosquillas no son exclusivas del ser humano. Son bastante comunes en otros miembros, sobre todo en los primates.

   Uno mismo no puede hacerse cosquillas. Para sentirlas tiene que tocarnos alguien. Sabemos exactamente dónde y cómo nos vamos a tocar.  

   Cuando se  prolongan mucho tiempo es muy desagradable, hasta tal punto que se utilizaron como castigo torturar y tortura en la antigua Roma, China y en Europa medieval.


Francisco Tomás Ortuño.

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