Teatro.

2 Julio 2026  Santos Bernardino, Proceso, Martiniano, Bonifacio, Rústico, Septimio, Monegunda, Lidano, Sinforosa, Justo, Otón, etc., etc.

     San Justo: Según la tradición, el apóstol Pablo envió a Justo,  discípulo suyo, de Corinto a Roma. Habiéndose detenido casualmente en Salento por una marejada y hospedado por Oroncio, había convertido a la fe a Oroncio y a Fortunato, su sobrino. Ordenado Oroncio obispo de Lecce, murió mártir junto a Justo y Fortunato.

                                        

Francisco Tomás Ortuño


     Murcia, jueves, mucho sol, demasiado sol, bien en casa, todos bien gracias a Dios. Lina trabaja en la UCAM. Por las tardes se turnan sus hermanos. Una joven limpia la casa por las mañanas. Nosotros tres -Lina, mamá et moi- vamos al Guinea a cenar algunas noches. Y así pasamos los días.

 

     Del Año: 183 días que volaron y 182 que no llegaron.

     El Sol salió a las 6´49 y se irá a las 21´49 (salió a las siete menos once minutos y se esconderá a las diez menos once minutos).

     La Luna sale a las 23´42 y se va a las 9´56 (sale a las doce menos doce minutos y se va a las diez menos cuatro minutos de mañana).

     Cuarto Menguante será el día 7 en Aries.


     PIENSA: Saber lo que hay que hacer elimina el miedo.  R. P.

     SIGUE PENSANDO: Un discípulo pregunta a su maestro: Dígame, ¿dónde está Dios? Y el maestro contesta:  y ¿dónde no está?

     PIENSA MÁS: Una persona sin Dios es como una bombilla apagada.

 

     31 agosto 1984.- Ayer estuve en Alicante. Un viaje con poca historia. Los inquilinos siguen allí. Con todo, confío en sus buenas intenciones de abandonar el piso.

     En Alicante estuve con Antonio, con Santi, con Juanita, con la madre de Carmen. Antonio debía encontrar un trabajo con que llenar sus horas y realizarse como persona. No hacer nada a sus 26 años es injusto.

     Se les pone mal genio, dijo su madre.

     Pero los padres no tienen la culpa, dije yo.

 

     A Pascual Jesús le traje un Marca. Sé cuánto le gusta este periódico. Lo leerá varias veces y se aprenderá de memoria los nombres de los jugadores, deportistas, árbitros y directivos que allí figuran. Lo hago a conciencia.

     Pascual Jesús nació para el deporte. Su inclinación por él es clara y manifiesta. Lo práctica y sigue los tipos de torneos habidos y por haber. Creo que debo fomentar en él esta afición.

     Las personas deben definirse y cuando una pasión es manifiesta debe cultivarse. Ser experto en algo es importante. Podría ser con la música, con los minerales, con los insectos o con la historia de Roma.

     Pascual Jesús, por pura afición, ha seguido por Radio, Televisión y Prensa los Mundiales de Fútbol, la Liga, la Copa, la Recopa y las competiciones que en el Mundo son.

Conoce a los jugadores de primera, de segunda y de tercera fila. A los campeones de todos los Saltos. Sigue los torneos de baloncesto, de voleibol, de futbolito o de tenis.

En suma, vive el deporte nacional e internacional con pasión. Esta afición que nadie le ha impuesto sino que le ha nacido, debe seguirla y alimentarla.

     No descuidar los libros. Seguir la marcha que piden los estudios, si quieres alcanzar el mínimo que las circunstancias exigen, y gozar en el campo de la afición propia.

     No veo ningún mal en que esta afición sea el deporte. Antes hubiera preferido por ejemplo la Historia o el Arte, ¿Por qué no el deporte? Aficionarse así por algo es agradable y sano.

     La apatía por todo es anormal en un joven. Ayer traje el Marca de Alicante y creo que seguiré comprando la revista. Ayudaré como pueda su afición.

                              

Francisco Tomás Ortuño


     DE MI LIBRO “PARTOS MENTALES”  El Teatro:

     Cuando lo supe mi vida cambió por completo. El giro que experimenté fue de muchos grados a mi favor.  Antes hacía las cosas sin ilusión y con desgana; desde entonces cada momento de mi vida fue como si de él dependiera mi salvación eterna. Me entregaba a lo que hacía con el entusiasmo y la alegría de quien se sabe observado y juzgado por miles de ojos para después otorgarle el aplauso, la indiferencia o el silbido de la repulsa.

     Fue también mi amigo Sebastián, el ciego, quien me lo dijo: “En la vida todos somos actores”.

     Pero dime, Sebastián, si nadie te ve, si nadie te observa, ¿para quién estás representando tu papel? ¿o es que somos tan ingenuos que queremos congraciarnos con nosotros mismos, pobres humanos? ¿Y ese Robinson que vive solo, apartado, donde nadie llega a él, donde todo es silencio y soledad, que mérito tiene su obra buena, quién va a juzgarlo, para quien va a esmerarse, dime, no es engañarnos a nosotros mismos, inventar premios, y montar tribunales que nos juzguen? ¿Qué más da qué otro como yo me aplauda o me grite? ¿No le entiendes, Sebastián? ¿Para quién debo esmerarme en mi trabajo? ¿para quién? ¿para quién, Sebastián? Hay momentos, Sebastián, que me hundo en la desesperación, en la apatía, en las indiferencia, y todo me da igual, todo me da lo mismo, me siento cansado, solo, aburrido, porque no sé qué hago, ni por qué lo hago, ni para qué lo hago. Creo que es todo una  pantomima que nos hemos inventado para entretenernos, y ella nos hastía o nos encanta.

     ¡Basta ya, amigo mío, replicó el ciego, preocupado: ¿Tú no sabes que efectivamente la tierra es un escenario que Dios hizo a nuestro gran Teatro? La obra no es nuestra sino de Dios, y los papeles los reparte Dios. Y a ti te toca aceptarlo y aprenderlo bien y representarlo lo mejor posible.¿Tú no sabes que una legión de Ángeles están mirándote continuamente?

     Sí, los Ángeles son espectadores de tu obra y de la mía y de la de cada uno. ¿Pero es que no has oído nunca sus aplausos? Ellos te aplauden y te   censuran y te silban, de tal manera que hasta ese Robinson no escapa a la crítica de los que le están observando en todos sus movimientos, en todos sus pensamientos y en toda su actuación. No debe sobrar, amigo mío, dijo sonriendo Sebastián, pensando que nadie te ve ni que nadie te juzga. ¿Cómo es posible que hayas estado tan equivocado tanto tiempo? Debes haber sufrido horrores porque esa es la peor de las torturas que puede soportar el nombre sentirse solo y no encontrar significado a su vida que año Sebastián yo enseguida me despedí de él mi vida como dije ganó mucho desde entonces.

Francisco Tomás Ortuño

           

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