Nicea.
4 Julio 2026 Santos Isabel de Portugal, Laureano, Cesidio, Valentín de Berrio, Florencio, Uldarico, Valentín, Berta, Udalrico…
Santa Isabel de Portugal: Isabel (Zaragoza, 1271) era hija de Pedro III el Grande, nieta de Jaime el Conquistador y sobrina nieta de Santa Isabel de Hungría.
Casó joven con el rey de Portugal, don Dionisio, y llevó una vida de oración, penitencia y caridad con los pobres. Fue siempre sembradora de paz y reconciliación.
Francisco Tomás Ortuño.
La bella escondida: La bella escondida es una torre admirada por todos aquellos que han conseguido contemplarla desde algún punto concreto de la ciudad de Cádiz.
Si algo hay que destacar de esta singular torre, es la dificultad que existe para poder observarla, pues se encuentra escondida en la azotea del edificio de la calle José del Toro, número 13.
No puede ser vista a pie de calle, sino desde alguna torre-mirador o determinados balcones de la ciudad. Datada en el siglo XVIII, es la única con planta octogonal de las 128 torres que existen en Cádiz.
Fue construida no para observar desde ella, sino para ser contemplada por una joven internada en el Convento de la calle Feduchi.
El padre de la joven, un adinerado burgués del siglo XVIII, mandó construir esta torre, de aspecto barroco y hermosos colores, para que su hija, al sentirse sola y angustiada en aquel convento, pudiese observar a su familia cada vez que se asomara a contemplar “la Bella escondida”.
Francisco Tomás Ortuño.
NICEA: Era una ninfa, hija del río Sangario, en la región de Bitinia (Asia Menor, la actual Turquía) y de la diosa Cibeles.
Como ninfa, pertenecía al grupo de las náyades, divinidades menores que habitaban en fuentes, lagos, ríos y arroyos, y que estaban estrechamente vinculadas con la naturaleza.
Rebelde al amor, a Nicea solo le gustaba la caza. Por ello, cuando Himno, un pastor de Frigia, la cortejó, no recibió más que desdén, y al insistir tozudamente, Nicea lo mató con sus flechas.
Eros, indignado por este acto de violencia, inspiró a Dionisio una pasión ardiente por ella, a quien había visto previamente desnuda mientras se bañaba.
Sin embargo, Nicea también rechazó al dios amenazándolo con el mismo destino de Himno si no la dejaba en paz. Entonces Dionisio transformó en vino el agua de la fuente donde ella bebía.
Y una vez embriagada, no tuvo dificultad en poseerla. De esta unión nació una hija, Télete. Al principio, Nicea intentó suicidarse, pero, finalmente, hizo las paces con Dionisio, con quien tuvo otros hijos, entre ellos un varón llámalo Sátiro.
De regreso de la India, Dionisio edificó, en honor de su esposa, la ciudad de Nicea.
Francisco Tomás Ortuño
Comentarios
Publicar un comentario