El programa de Anguita.

29 Julio 2026  Santos Marta, María, Lázaro, Félix, Simplicio, Faustino, Próspero. Guillermo, Urbano, Adán, Beatriz…

   Santa Marta: Marta, hermana de Lázaro, se queja ante Jesús de que su hermana María se ha quedado escuchándole y le ha dejado a ella todo el trabajo. Es la que sirve la mesa mientras María unge de aceite de nardo los pies de Jesús. Y sobre todo es la que, muerto su hermano Lázaro, hace una impresionante confesión de fe cristológica.

                                     Francisco Tomás  Ortuño.

   Murcia, miércoles, sigue el calor y los incendios. Nosotros bien, gracias a Dios.

Del año actual: 210 días pasados y 155 sin pasar.  Yo: 93 a., 1 m. y 29 días que se fueron, y no sabemos los que habrá en el futuro sin dar la cara. El Sol salió a las 7´09 de la mañana, y se irá a las 21´33 de esta tarde. La Luna dará la cara esta tarde a las  21´45 (diez menos cuarto), para perderse mañana temprano a las ocho menos cuarto.

   PIENSA: Algunas palabras abren heridas. Otras abren caminos.  

   Y PIENSA: La manera más efectiva de hacerlo es hacerlo.

   Y PIENSA: El presente es lo principal del futuro.

   MÁS: Este juego se hace cada vez más popular. Se trata de sumar, restar, multiplicar o dividir los dígitos de las cifras de la izquierda para alcanzar el  resultado de la derecha. Por ejemplo: 21.985 igual a 60.  (9 + 1) x 5 + (8 + 2) =60.

a)    48 153 = 59  b) 86132 = 35  c) 57624 = 84  d) 91735 = 72  e) 62 514  = 36   

                                    Francisco Tomás Ortuño

   22 mayo 1994.- El auditorio anoche, sobre las 9:00 h., estaba a rebosar. La gente, curiosa, fue a ver a Anguita, que tal poder tiene la televisión. Las personas como los productos que se anuncian, se cotizan más saliendo por la pequeña pantalla.

   Yo fui también, movido quizás por esa malsana curiosidad. Anguita es un buen orador, un buen tribuno, aunque se le escapara “nadie preveyó” con “nadie previó”, que el gazapo está siempre al acecho para saltar.

   Si quieres ”No hay cocido sin garbanzo duro“ o “Cuadro sin una mala pincelada” o “Tejido sin un punto poco afortunado”. Los parónimos prever y proveer se prestan a confusión y te la juegan cuando menos te percatas.

  Prever y proveer son formas traviesas del lenguaje, dispuestas siempre a jugarte una fechoría. Digo que Anguita es un buen tribuno. Tribuno de la plebe en Roma era el magistrado que defendía los intereses del pueblo, un gran orador.

   Pero su programa, por más que quiera endulzarlo o disfrazarlo, es el mismo en esencia que ha fracasado en Rusia y en todo el mundo comunista. Deja un sabor de boca que no termina de convencer.

                                 Francisco Tomás Ortuño


UN ATLAS: Un Atlas es un libro apasionante. A mí me divierte viajar por países lejanos y saber cómo viven y cómo piensa su gentes. El aAtlas me proporciona este capricho sin esfuerzo.

   Si quiero salir de Europa, me ofrece todo el el Mundo para elegir: la misteriosa Asia, la colosal África, la incomparable América, Oceanía y sus caprichosas islas, la gélida Antártida, difícil elección.

   ¿Quién no sueña con Indonesia o Nepal? ¿Con Zaire o Mozambique? ¿Con China o Canadá? ¿Con las islas Salomón? ¿Quién no viajaría a la Antártida por los mares del sur?

   Me detengo en Malawi, país africano. Su extensión es menor que la mitad de España. Tiene unos ocho millones de habitantes que hablan inglés y son animistas. La capital es Lilongoe.

   Tiene fronteras con Tanzania, con Mozambique y con Zambia. Su clima es tropical. Su principal medio de vida, la agricultura. ¡Cómo me gustaría ahora visitar Malawi y hablar con los bantúes, sus habitantes!

   Quizás me relataran otros tiempos en que eran llevados a Pernambuco, en Brasil, en calidad de mano de obra barata. ¿No es maravilloso poder ver, aunque sólo sea con la imaginación, a estas personas que ocupan una parte del planeta Tierra como nosotros?

                                      Francisco Tomás Ortuño


¿Qué buscas? Un día encontré a mi vecino buscando algo de rodillas en plena calle.

     ¿Qué buscas?

   Busco las llaves de mi casa, las he perdido.  Y arrodillados los dos se ponen a buscarlas. Al cabo de un rato pregunto al vecino: ¿Dónde las perdiste?

   En casa.

   ¿Y por qué las buscas aquí? 

   Porque hay más luz. Y  de repente le dio un ataque de risa que no podía parar.

   Cuando pude, le pregunté: ¿De qué te ríes?

   Me respondió que del cuento. A veces buscamos cosas que se nos han perdido en lugares donde no están.

   Correcto, respondí al amigo. ¿De qué vale buscar a Dios en otros  lugares si lo has perdido en tu corazón?

                                      Francisco Tomás Ortuño.


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