De Asís.

 30 Julio 2026  Santos Abdón, Senén, Julita, Máxima, Donatila, Segunda, Godeleva, Urso, Leopoldo, Braulio, Federico, Eduardo…

   San Pedro Crisólogo: Pedro Crisólogo (400 – 450), defensor de la doctrina cristiana y perseguidor de los herejes arrianos, nestorianos y eutiquianos,  recibe el sobrenombre de crisólogo (verbo de oro) debido a sus sermones cortos y bien esquematizados. Predicador incansable, la actividad sacerdotal de este doctor de la Iglesia transcurre íntegramente en Rávena.

                                       Francisco Tomás Ortuño

   Murcia, jueves, sin cambios en casa. Pronto  (¿mañana? ¿pasado?) nos iremos a Santana. 

   De hoy: 211 días  que volaron y 154 que vendrán. El Sol sale  a las 7´10 y se va a las 21´32. La Luna da la cara a las 22´11 y se va a las 8´52 de mañana.  

   PARA QUE PIENSES:   La verdad no acontece, la verdad es.

   MÁS: La belleza no reside en la apariencia, sino únicamente en la Verdad.  Gandhi.

   Y MÁS: Que el hastío de tu anochecer no reclame más de lo que pudo ganar el deseo de tu mañana. Rabindratath Tagore

   Y MÁS: El secreto de la dicha reside más en darla que en esperarla

   Buenos días sol, buenos días canario, buenos días.  San Francisco  seguiría hasta el infinito, pasando por la hormiga, por el naranjo, por el panadero de la esquina, por los niños de Venezuela…

   Su saludo abarcaría a todo lo creado, como obra al fin de su Señor. ¡Qué bueno sería amanecer el Mundo así, con espíritu franciscano! Yugoslavia, Rusia, Israel, África, España. ¡Qué bueno que todos amanecieran amándose.: Buenos días viento, buenos días lluvia, buenos días tú!

   ¿Qué nos hace ser de otro modo? ¿Cómo nos ciega el mal para no comprender una novedad tan simple? Años, milenios, decenas de milenios, y no es suficiente. Seguimos donde mismo. Con la venda puesta.

   La felicidad se halla en el amor a los demás. El egoísmo en la raíz de los males que padecemos. El amor a nosotros mismos. Somos como niños que no hemos pasado al tú y al nosotros que no hemos desarrollado.

   Yo, yo, yo, y solo yo. Lo demás no me importa. Esa es la enfermedad del género humano. San Francisco de Asís, ciudad italiana de Perugia, comprendió, allá por él Siglo XIII, algo tan radical.

   Amar fue su lema y con alegría en los ojos y fuego en el corazón, salió por el Mundo a comunicar su evidente verdad: solo se es feliz amando y amaba con locura.

                                        Francisco Tomás Ortuño

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