Cofines.

10 Julio 2026  Santos Felix, Marcial, Alejandro, Antolina,  Jenaro, Aniceto, Silvano , Verónica, Carmelo, Cristobal…

   San Cristobal: pese a la diversidad de los rasgos según los cuales es representado san Cristobal, en las leyendas y en la iconografía, en Oriente y en Occidente, no es difícil encontrar un elemento común: la voluntad de mostrar que, en él, los dones extraordinarios de valentía y de fuerza estuvieron orientados al servicio de Dios y del prójimo.

                                             

Francisco Tomás Ortuño


   De este Año: 191 días pasados y 174 sin pasar. El Sol sale a las 6´54 y se va a las 21´46. La Luna sale a las 2´35 y se va a las 17´58.

   Murcia, viernes, sin novedad en la familia, gracias a Dios.


   PIENSA: ¿Y si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto?

   SfGUE PENSANDO: Usa la palabra imposible con la mayor precaución.

   Y PENSANDO: La juventud no es una época de la vida, es un estado mental.


   5 junio 2009.-  Jumilla, Santana, en la jaula, con Sara maullando queriendo entrar ella. No comprende que la deje fuera. Pero yo quiero estar  solo,  oyendo sus maullidos, pero con una tela metálica en medio.

   Con ella no puedo escribir. Se me sube encima y me pisa el cuaderno. ¿Será un símbolo mi gata? ¿Querrá decirme que no sirve para nada mi escritura?

   Tal vez; pero, si es así, ¿cómo decirle que escribo porque quiero? Ella no podría hacerlo nunca. ¿Será envidia? ¿Será que ella quiere escribir y al no poder no quiere que yo escriba?

   Porque la envidia es eso: no querer para los otros lo que yo no puedo tener. Mira que si fuera envidia. Pero no, Sara no tiene envidia. Es que quiere estar conmigo, rozándome.

   Quiere cariño, pero envidia no. No sabe lo que es envidia. En cuanto a querer decir que lo que escribo no sirve para nada, pues tampoco. Ella hace lo que hace y yo lo interpreto a mi modo.

   Si no escribiera no hubiera podido dedicar el libro “Aventuras de Don Quijote” a las amigas que estuvieron aquí con nosotros ayer. A cada una de las siete, dediqué mi libro.

   “A nuestra amiga Isabel, Aurelia, Carmen…  recordando el buen día que pasamos juntos ayer en Santa Ana”. Si no escribiera estos apuntes no podría transformarlos en libros después.

   Que unas veces te gusten más que otras los partos, es indudable, que no son éstos como los hijos para los padres, que todos son guapos.  

   Hoy estuve con la duda de si saldría algo de mi cabeza o si no saldría nada. Estaba poco alumbrados. He  pensado en los que escriben de oficio, en los periódicos, y se vean así.

   Con las manos en la cabeza, el boli entre los dedos y sin pesca a la vista: solo agua por todas partes, sin un pececito a la vista. Entonces sigo la máxima ciceroniana de    ”suelta el bitoque y el líquido saldrá”.

   Y en el buceo improvisado siempre encuentras algo que te retiene la atención. Que escribir por escribir sin decir nada es cumplir con la obligación impuesta de llenar unas hojas pero de poca utilidad.

    Pero no, como tú sabes, escritor de artículos periodísticos, que cuando menos lo esperas te encuentras con algo que llevarte a la boca.

 

   Hoy hemos pasado por el almacén, cerca de las tejeras, donde el abuelo guardaba sus cofines. He visto por primera vez que ya no existe el almacén que construyera con ilusión el abuelo por el año 50 del siglo pasado.

   Todo acaba. La zona se ha llenado de casas. Enfrente sigue la bodega de Cutillas, quizás más grande que fuera entonces con más depósitos de vino. Pero hasta esta bodega, hoy pujante, tendrá su fin.

   He hablado con el hombre que nos puso la cubierta azul de la piscina hace unos años. Vendrá a ponerle agujeros para que no retenga el agua cuando llueve.

   Y he hablado con Martín, hermano de Pedro, para que obre  el aljibe que se sale por alguna parte.  

   En la Residencia de ancianos, mientras que mamá oía su Misa he conocido a una familia búlgara en la puerta. Una se hace entender en español.

   Me dice que su marido trabaja, que gana poco y tiene que pagar un alquiler. Le he dado cinco euros. Han salido de su tierra. Les he preguntado, más con la vista que con la boca. Me contesta: hambre.

                              

Francisco Tomás Ortuño


20 marzo 1991.- Pascual Jesús cumple los dos patitos. El tiempo no se detiene. Es un tirano de tomo y lomo, de padre y muy señor mío. Todos vamos embarcados en la misma nave.

   Por todos pasa el tiempos igual; sin embargo, no es lo mismo para el de 20 que para el de 80. Ni parecido. A los 20 se mira adelante a los 80 se mira hacia atrás, porque delante hay poco que ver.

   En este capicúa, Francis pisará los 24, Ángel los 21, Miguel los 19, Lina los 17, mamá los 54, y yo pues cuatro más. ¿A dónde irán los años a parar? Cuando yo tenía tus años… No me cuentes batallitas.

   Parece que era ayer cuando cenaba con el tío Adolfo en Rillo, cuando jugaba al ajedrez con el Cabo de la Guardia Civil, cuando enseñaba a Juanillo en la escuela a sumar, cuando estaba en Carraclaca de Lorca haciendo la instrucción… y todo esto cuando yo tenía ni más ni menos que tus dos patitos de hoy. Happy birthday!

   Anoche se quemaron las fallas en Valencia. Miguel y yo las vimos en la tele. La falla de Campanal obtuvo el primer premio. La reina lloraba como una Magdalena.

    -Es que soy una llorona, dijo.

   - Se ve a la legua, hija, no hace falta que lo jures.

     Sobre la una, ardía el Apolo de Miguel Ángel en la plaza del Ayuntamiento. Este Apolo de cuerpo entero lucía un desnudo fenomenal. Fue pasto de las llamas en unos cuántos segundos,

   Las fallas tienen un simbolismo mágico, por lo que no decaen.  Cada falla representa un pecado, un dolor social, algo que hay que arrojar al fuego. En este sentido de catarsis, el gasto de la fiesta está justificado.

   Quién pudiera cada año quemar lo malo que le acontece en la vida. ¿Quién no lleva demonios que echar al fuego? Una confesión es como una falla.

   A mi las fallas me gustan. Es una gran fiesta llena de sentido y color. Lo que menos me gusta son los truenos. No las tracas que de lejos se escuchan, ni los castillos de fuegos artificiales.

   Me refiero a los petardos y petardines que explotan por los pies cuando no los esperas. No los soporto. Por lo demás, fallas que hayan y que sigan habiendo por muchos años.

                                       

Francisco Tomás Ortuño


   DE MIS POESÍAS RESCATADAS:  Tus ojos…

   Tus ojos, tu sonrisa,

  de mí a todas horas

  flotan en pos;

 como dulce caricia

 de pétalos de rosa,

 los siento yo.

         F, Tomás Ortuño  

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