Tu pierna seca.
11 Junio 2026 Santos Bernabé, Máximo, Remberto, Alicia, Ignacio, Yolanda…
San Bernabé: apóstol, varón bueno, lleno de Espíritu Santo, formó parte de los primeros creyentes en Jesucristo. Predicó el evangelio en Antioquía e introdujo entre los hermanos a Saulo de Tarso, recién convertido. Participó en el Concilio de Jerusalén y terminó sus días en la isla de Chipre, su patria, sin cesar de difundir el Evangelio.
-Solo consigues cambiar tu mundo exterior cambiando tu mundo interior.
PIENSA: La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce. Rousseau.
SIGUE PENSANDO: La fruta mágica.- Se llama así a un fruto africano, una pequeña baya roja que contiene miraculina, proteína que bloquea las pupilas gustativas e impide que se perciban los sabores ácidos y amargos durante aproximadamente media hora.
Murcia, jueves, seguimos con el Papa en Barcelona. Ha visitado una cárcel de mujeres, donde, dos de ellas, le han contado su vida y su cambio de ser, con abrazos incluidos.
Luego ha ido a Montserrat en helicóptero. Por donde iba había niños-as y bebés en brazos, para que los bendijera. Tanto en Madrid como en Barcelona, miles de seguidores.
Seguimos sin novedad en casa, gracias a Dios.
El 16 de agosto de 1984 escribí: “8 de la mañana y nublado. Por estas fechas suele llover en Jumilla. A ver si es verdad. Lina y Miguel duermen. Son los únicos que quedan en casa.
Con la feria, los demás viven fuera unos días. Antes de subir he encendido la radio. Las noticias son escalofriantes: incendios en hoteles, incendios forestales en Valencia y en Galicia. ¡Cuánto loco suelto por el mundo!
Anoche nos visitó Juan el practicante. Iba con un amigo de la infancia que vive en Ginebra (Suiza). Juan perdió a su mujer -Flora- hace dos años. Por el pueblo se dice que se casa de nuevo.
El hombre solo debe estar mal, después de una vida acompañado. Y Juan, con hijos casados, con otros estudiando fuera, debe sentirse solo cuando termine de poner inyecciones. No me extrañaría que volviera a casarse.
Sería una carta difícil. Si la mujer es buena, habría tenido suerte. Porque de amores tardíos, poco puede esperarse: un trato. Eso es lo que sería, yo te pago y tú me acompañas.
El injerto es difícil; cuando no hay savia, las carnes unen mal. A la mujer de uno, no habrá mujer que la sustituya. La unión primera, con la que hubo hijos y sueños compartidos, no puede repetirse.
Con Juan vino su amigo, como digo, también sesentoncillo. Un bigote bien arreglado y ropa juveniles.
¿Es jumillano? le pregunté. Vivió también por la calle del Calvario, como nosotros. Por circunstancias de la guerra se marchó a Suiza y vive por allí junto a los bellos lagos.
Las personas se hacen en los primeros años. Luego se vive de esa factura, como de las rentas: lo que uno es de pequeño lo será siempre. Lo que uno quiere entonces, lo querrá de mayor.
El emigrante, por las circunstancias que fueran, vive desterrado, desenraizado, trasplantado. Es como ese segundo matrimonio de que hablaba antes.
Cuando se vuelve al lugar que nos vio nacer, nos sentimos como vueltos a nuestro punto natural. Lo demás es postizo. Sí, con muchos años fuera, como en el caso del amigo de Juan, creerá que no ha vivido, que ha tirado el tiempo, que ha perdido años.
Cuando mejor se comprenderá esto es cuando se vuelve del extranjero tras muchos años de ausencia. ¡Cuántos recuerdos y cuántas lágrimas adivino en este hombre!
Francisco Tomás Ortuño.
DE MIS POESÍAS RESCATADAS: A una niña en la playa
Tu pierna seca en la playa
la ves más que nunca seca:
pisadas firmes, seguras,
de niñas que corren sueltas,
tus ojos ven con envidia,
perdidas sobre la arena.
No mires con esos ojos
las huellas que ves, pequeña,
que siempre no son luceros
que a ricos palacios llevan.
Bendice a Dios en silencio,
Alaba al señor, pequeña,
que Dios puede haberte dado
su premio en tu pierna seca.
F. T. Ortuño
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