Petra. Julia.
22 Junio 2026 Santos Paulino, Flavio, Albano, Eusebio, Nicetas…
San Eusebio era obispo de Samosata, que en tiempos del emperador arriano Constancio, vestido de militar, visitaba de incógnito las iglesias de Dios para confirmarlas en la fe católica.
Después fue desterrado a Tracia por el emperador Valente. Pero recuperada la paz de la Iglesia, regresó del exilio. Murió herido por una teja que le arrojó una mujer arriana.
De nuestro año:173 días pasados por 192 sin llegar. El Sol sale a las 6´45 y se va a las 21´49. La Luna sale a las 15 y se va a las 2´27 del 23. Luna llena el 30 en Capricornio.
PARA PENSAR: Un poco de filosofía hace al hombre ateo, mucha filosofía lo lleva a Dios.
SEGUIR PENSANDO: -El ejercicio físico favorece al cerebro en la vejez. Hace que el oxígeno y la glucosa sigan fluyendo. Practicarlo regularmente mejora el funcionamiento del cerebro en las personas mayores, que pueden sufrir problemas de planificación y pensamiento abstracto porque la corteza frontal se reduce con la edad.
-La situación emocional incrementa la acumulación de detalles importantes en la memoria a largo plazo. La tensión nerviosa activa la secreción de unas hormonas que actúan sobre el hipocampo y la amígdala para reforzar la memoria. Pero la tensión crónica puede dañar el hipocampo y generar pérdidas permanentes de memoria.
-Cada vez que recordamos algo, borramos y reescribimos el recuerdo. Lo que permite que recordemos cosas que en realidad no han ocurrido. Explica por qué es frecuente que varias personas recuerden los mismos hechos de manera diferente.
-Las neuronas se renuevan en la edad adulta. Nacen en el bulbo olfativo, que procesa los olores, y en el hipocampo, importante para la memoria. El ejercicio o el aprendizaje mejoran la supervivencia de estas neuronas.
Francisco Tomás Ortuño
Petra. - Con nosotros ha subido Petra al chalet. Pascuala y Petra preparan la comida en la cocina. Petra es una mujer buena, que sabe estar con los amigos. Es inteligente, qué duda cabe.
Les une a las dos amigas una estrecha amistad. Yo creo que tienen almas gemelas. Parecen hechas con el mismo patrón. Son las dos devotas, sencillas, trabajadoras.
¡Qué lástima que no fuera el suyo el único modelo para todas las féminas del orbe! Estas personas son así por naturaleza. En el mundo hay muchas clases de personas, pero en un acrobático esfuerzo de síntesis, podemos reducirlas a dos:
Personas como Petra y Pascuala y las que no son así. En el grupo primero, indudablemente menos numeroso de lo que se piensa, no hay mal, ni guerra, ni cuidados en la tierra.
El otro bando, mayor sin duda y más ruidoso, por decirlo de alguna forma, es el de la cizaña de la parábola. Gracias mil a las dos amigas por hacerme ver esta realidad.
Francisco Tomás Ortuño
Julia.- Julia, la del lorito, con sus 98 años me ha reconocido. Tiene su vista buena y sus piernas lo mismo, dentro de lo que cabe. Su memoria es fantástica.
“Tu madre quería mucho a tu mujer”, me ha dicho en un alarde de desafío al tiempo ído. Pobre Julia, su obra se perdió en la historia de los relojes.
Se aferra a la vida con ilusión y con miedo, porque Julia no puede vivir: “El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir” decía la yaya Lina. Y es así. Julia ya ha llegado al final. Hoy, mañana, quién sabe si el mes que viene, tendrá que dejarnos para siempre.
Hará unos 40 años que Julia tenía un lorito. “Lorito real, ¿con qué te pega el maestro?, le preguntábamos los zagales. Y el loro contestaba: “Con la correa, con la correa”.
¿Y tú qué haces?, seguíamos nosotros. “Ay, ay, ay”, respondía él. Por los corrales, le oímos parlotear a todas horas: “Julia, Julia”. Tenía un pico fuerte que a nosotros nos daba miedo.
“No te acerques a él, nos decían, que de un picotazo te arranca un dedo”. Y nosotros le huíamos como al mismo demonio. Pero por el corral, desde la terraza, nos gustaba escucharlo.
No le he preguntado a Julia por el loro. Seguro que le hubiera gustado recordarlo y contarme historias suyas. Adiós, Julia, hasta siempre.
Francisco Tomás Ortuño
Mucho tiempo hacía que no hablaba con don José. Creo que desde que era Alcalde de Jumilla. Don José Yagüe no ha cambiado, ni física ni espiritualmente. Su uña larga de águila en el dedo meñique, su bigote ancho y recortado, son los mismos de hace 30 años.
Don José quiere verte, me dijo José María; no te vayas a Murcia sin hablar con él.
Ayer estuve en su casa, frente al jardín del Rey don Pedro. Estaban doña Isabel, Maribel y su marido Fernando, y los dos nietos Antonio José y María Isabel. Don José estaba en el casino, pero su mujer lo llamó por teléfono.
Enseguida, los jóvenes se fueron. Doña Isabel nos puso en el salón unas cervezas con abundante aperitivo. Don José me habló de política, de las carreras de sus hijos y de él mismo.
Recuerdo a don José en el Colegio de la calle Capitán Cortés. Se entraba por una puerta pequeña, enfrente justo del ambulatorio. Y cuando hablaba ayer don José, yo lo recordaba en aquel pequeño mundo de trabajo.
Está bien conservado, sigue siendo el mismo de entonces, quizás con más barriga y más pesado al moverse. Sentimos ambos simpatía mutua, nos encontramos bien hablando, lo pasamos bien juntos.
Cuando nació su hija me invitó en el kiosco del jardín. Cuando aprobé las oposiciones de Dirección de Grupos Escolares también lo celebramos juntos. Siendo Alcalde, hemos comido varias veces en la misma mesa…
Don José me aprecia, lo sé; yo también a él, lo sabe. En una ocasión me ofreció su casa de Valencia por si tenía necesidad de pernoctar allí. Otra, dinero, por si quería seguir estudiando fuera.
Don José ha triunfado: ha sido Maestro, Alcalde y miembro del Gobierno regional. Ha cumplido sus sueños en la docencia y en la política.
Ayer hablaba yo con don José en su casa, tranquilos, con la cerveza delante, y pensaba en su brillante trayectoria. Vida intensa de constante lucha y de éxitos palpables.
Yo admiro a un hombre así, y no quisiera verlo caer. Su desplome será por fuerza fulminante, como el de los gigantes que no conciben la derrota.
Que no llegue ese momento, le deseo de corazón, don José.
Francisco Tomás Ortuño
DE MIS POESÍAS RESCATADAS: A una compañera
¿Has visto, Aurora, cuando nace el día,
qué hermosa es la fugaz aurora?
Todo se viste de color de rosa,
se inunda de alegría…
Pues si es así esa aurora
que marcha de seguida,
qué hermosa no serás tú, Aurora,
que no dejas de ser Aurora,
noche ni día.
Francisco Tomás Ortuño
ADIVINANZAS:
-Duros como las piedras,
para el perro un buen manjar,
y sin ellos no podrías
ni saltar ni caminar.
Los huesos.
-Recojo frutos sin siembra,
y mi tractor viene y va;
allí por donde trabajo
nadie puede caminar.
Pescador.
-Cuando nací era tan raro
que muchos me rechazaron.
pero al crecer mi belleza
dejó a todos asombrados.
Cisnes.
Francisco Tomás Ortuño
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