Pata de palo.
18 Junio 2026 Santos Marceliano, Leoncio, Ciriaco, Simplicio,
Marina, Calógeno, Paula…
San Simplicio, papa: En Roma, mientras los bárbaros devastaban Italia y la urbe, confortó a los afligidos y fortaleció la unidad y la fe de la Iglesia.
Además de esta defensa a la doctrina cristiana, san Simplicio tiene el mérito de haber restaurado y dedicado algunas iglesias romanas, como la de San Esteban y Santa Bibiana. Fallece en el 483.
Del año: 169 días pasados y 196 sin pasar. Sol sale a las 6´44 y se va a las 21´48. Luna sale a las 10´23 y se va a las o´54 del 19.
Murcia, jueves y sin novedad en la familia, gracias a Dios.
PIENSA: El arte de vencer las grandes dificultades se adquiere con la costumbre de afrontar las pequeñas.
PIENSA MÁS: En una reunión familiar, se encontraban un locutor de radio y un sacerdote. El locutor dirigía un programa de mucha audiencia, mientras que el sacerdote era párroco de un pueblo pequeño.
La familia pidió al locutor que recitara el salmo del Buen Pastor, preferido de toda la familia. Este accedió con la condición de que el párroco lo hiciera después.
El locutor registró el salmo de modo excelente; tanto la voz como la dicción fueron perfectas. Todos los presentes estaban pendientes de sus labios. Y al final, los aplausos fueron ensordecedores.
Le tocó el turno al párroco. Al principio, su voz sonaba ronca y la dicción era insegura. Pero, poco a poco, sus palabras fueron saliendo llenas de vida.
Cuando terminó, hubo unos segundos de silencio reverencial, no pocos estaban llorando.
El locutor se puso en pie y con voz temblorosa por la emoción dijo: “Yo puedo conquistar vuestros oídos con mi voz; pero nuestro párroco ha conquistado vuestro corazón.
La razón de esto es muy sencilla: Yo conozco el salmo, pero él conoce al Pastor”.
Francisco Tomás Ortuño.
21 de agosto 1984 Se encontraron un gato.
El domingo pasado subimos a Santa Ana a oír misa. Lina y Ángel se encontraron un gato pequeño, asustado, huidizo. Era un gato especial. tenía solo tres patas.
Daba pena verlo dar saltos ridículos al no poder apoyar sus cuatro extremidades. No sabemos cómo perdió la pata trasera el minino, pero tuvo que ser algún coche que se la cercenó.
Lina le ha puesto de nombre Gris, por el color de su pelo. Muchas caricias para Gris, hoy, en la casa. Ángel Inocencio le ha puesto una pata de palo, pegada con esparadrapo.
Pero el animal no se encuentra bien, y solo quiere quitársela; a lo mejor luego se acostumbra y le sirve de muleta. La intención ha sido buena, aunque no quiera apoyar el muñón improvisado en el suelo.
Linda, la perra, ya no le hace ni caso, pero al principio todo era ladrarle y asustarlo, sobre todo si lo acariciábamos delante de ella. Lo que nos dice que hasta los perros tienen celos. Porque está claro que lo de Linda eran celos.
Linda es una perra casi inteligente. Le falta solo hablar para expresar lo que quiere. Si vamos al pueblo, conoce la intención. Si es la hora de dormir, él baja sin rechistar a la cochera.
Si le mandas callar, se calla. Por la mañana te da los buenos días con saltos de júbilo. Si te vas sin ella, se queda quieta, inmóvil, mirando el camino hasta que volvemos.
Le falta hablar, como digo. Los perros son cariñosos y agradecidos, fieles al dueño hasta lo indecible. El gato, en cambio, no es del dueño, es de la casa. Pronto se hace a vivir en ella y conoce sus rincones.
No comprendo cómo hay personas que maltratan a un animal. No sentir compasión por este gato, es carecer de sentimientos. Arrastrar toda la vida su desgracia, debe de ser muy duro.
¿Sería lo ideal vivir sin matar? Los animales son depredadores por naturaleza: el pez grande se come al chico. Nacen para morir por otros animales más fuertes.
El instinto de conservación es grande y unos mueren para que otros vivan. Quizás el fuerte está llamado a subsistir. La selección natural de la especie. Es así la naturaleza y poco puedes hacer por cambiarla.
Pero de ahí a matar por matar, o hacer daño por hacer daño, media un abismo. El hombre que mata a un animal por placer se convierte en el más cruel de los animales.
Dije en alguna parte, que la inteligencia fue el enemigo número uno de la creación. Hasta que el hombre vino al mundo, la tierra era un paraíso. Con el hombre todo cambió.
Fue la inteligencia, grave paradoja, la que provocó el caos más tremendo que cupo imaginar. Desde que el hombre se vio en la tierra, nada pudo descansar: los animales era cazados, los árboles talados, y hasta la misma tierra en peligro de perecer a causa de las bombas.
¿De dónde le viene al hombre este afán por matar? ¿Será puro instinto? ¿Será consecuencia del pecado? ¿Será que su naturaleza le arrastra inevitablemente a hacer daño? Misterio. ¿Vamos abocados a la destrucción del planeta, o, por el contrario, llegaremos a ese amor que nos impida hacer daño a nadie? Son dos extremos opuestos. A veces creo que lo uno, a veces creo lo contrario.
Francisco Tomás Ortuño.
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