Como la fragua.

28 Mayo 2026  San Helicónides, San Carauno, San Justo, San Germán, Guillermo, San Ubaldesca…

San Germán de París, nacido a finales del siglo V de una familia acomodada. Fue nombrado Obispo de París en 555 por Childeberto I. El prestigio que gozaba ante el rey franco le permitió impulsar obras de caridad, promover fundaciones de iglesias y monasterios, afianzar los privilegios y reforzar el culto de los santos.


Del año actual: 148 días idos por 217 sin llegar; Sol: de 6´49 a 21´36; Luna: de 19´14 a 5´11 de mañana 29; Luna llena: el 31 en Sagitario´.

Murcia, jueves, sin novedad familiar, pero en vísperas, gracias a Dios.

PIENSA: Si yo tuviera influencia sobre el hada madrina, que  preside el nacimiento de los niños, le pediría que concediera a cada niño el don de luchar contra las injusticias desde que nacen,

Y PIENSA: La estupidez insiste siempre,- Albert Camus

Y PIENSA: El sabio y la barca.-Un hombre decidió consultar a un sabio sus problemas. “Maestro, vengo a usted porque estoy desesperado. Todo me sale mal y no sé qué hacer para salir adelante.

El sabio le contestó:  Puedo ayudarle. ¿Sabes remar? Un poco confundido, el hombre contestó que sí. Lo acompañó hasta un lago, subieron a un bote y el sabio le dijo que remara.

¿Va a explicarme cómo mejorar mi vida? dijo el hombre al llegar al centro del lago.

El maestro dijo: “Acerca tu cara al agua y dime qué ves”.

El hombre se asomó, y tratando de no perder el equilibrio, acercó su rostro lo que pudo. De repente, el anciano le empujó y él cayó al agua. Al intentar salir el anciano lo sujetó impidiendo que subiera.

Desesperado, el joven manoteó, pataleó, gritó inútilmente bajo el agua. Cuando estaba casi ahogado, el sabio le permitió subir. Una vez en el bote, entre toses y ahogos, el hombre gritó: “¿Está usted loco? Casi me ahogo”.

Con el rostro tranquilo, el maestro le preguntó: Cuando estabas bajo el agua ¿qué era lo que más deseabas?

Respirar, por supuesto.

Bien, cuando luches para salir adelante, con la misma vehemencia con la que luchabas por respirar, estarás preparado para triunfar.


Francisco Tomás Ortuño


Viernes, en Santana las cuatro de la tarde. Sara está conmigo tumbada encima de la mesa donde escribo estas notas. Un calor fuerte se expande por debajo de las nubes. ¿Será el efecto invernadero que dicen los entendidos?

Ha sonado mi móvil. Es Lina desde Pamplona. Bueno, me dice que no ha llegado, que aún le queda media hora de autobús.

¿Y a qué va Lina a Pamplona?

A un examen. Mientras que va y viene no falta gente en el camino.

Otros van a la playa. Luego dirán: ¡Qué suerte tiene Lina! Y no verán que antes unos iban al mar mientras que ella estudiaba. La suerte nos la fabricamos nosotros.

El gato sigue acostado en la mesa. ¿Duerme? ¿piensa?

Unos pájaros pían. Cerca oigo también unas tórtolas. El gato no se inmuta. Forma parte de la fauna de este microclima. Lina pensará en su examen. Los que vayan con ella en el autobús pensarán en otras cosas.

El gato, mejor la gata, no piensa. ¿O sí piensa? ¿Quién sabe lo que se cuece en su cerebro? Ayer, creo que fue ayer, ví en los grandes documentales de la dos, el mundo de los felinos en la selva.

Cerca había un río con cocodrilos esperando que fueran a beber sus presuntas víctimas: cebras, bisontes, hienas… Era desagradable el cuadro de la caza. ¿Pensaban estos animales que podían morir en las fauces de estos saurios, camuflados para no ser vistos?

¡Qué guerra tan feroz para sobrevivir! No es un Edén la selva donde se pasea  sin miedo a la luz de la luna. Hay un temor constante a ser cogidos y devorados por otro animales más fuertes.

¿No piensan los animales? Yo vi que una leona vuelve por sus cachorros y no los ve; sabe que un depredador los ha cogido. El gesto de la leona es triste. Busca por todas partes a los pequeños con ansias de revancha. En ese momento yo creo que piensa.

Debe de ser el pensamiento del animal de otro signo diferente, quizás, al nuestro, pero pensamiento al fin, como sería diferente el pensamiento de otros seres que llegaran de otro planeta.

Supongamos que hay un planeta como el nuestro con vida humana. ¿Serían los humanoides de allí como nosotros o tendrían otro modo de pensar? Tú llegas “por un casual” y te ves con un grupo de gente que trabaja como nosotros y que tienen que comer.

Observas que se visten, se afeitan y que usan zapatos. Pero que apenas hablan. Que no son como tú, salta a la vista, como ellos ven que tú eres un ejemplar raro en su sociedad.

La lengua es diferente. No es español, ni francés, ni inglés, ni alemán, ni ruso. Es su lenguaje una especie de gruñido que no entiendes. No hay risa, ni llanto en el rostro. Todo son gestos vacíos de sentimientos. Como órdenes breves que les permite entenderse.

Tú quieres decirles que vienes de otro planeta del sistema solar y que quieres comer. La comida que tienen es otra a la que tú comes, pero la pruebas y te gusta. ¿Piensan estos planetoides como tú?

No, sin duda, pero piensan. ¿No serán los animales que tenemos como esos seres que no comprendemos, pero que se comprenden entre sí?


Francisco Tomás Ortuño


COMO LA FRAGUA 

Como la fragua del viento,

necesito de tu amor.

¡Quiéreme en todo momento!,

me es necesario tu aliento,

para seguir vivo yo.

                      

F.T.Ortuño


¿SABÍAS QUE…

El fruto más conocido y consumido en el mundo es el plátano?  Hay más de mil variedades. El más común representa el 95 % de todos los plátanos comercializados en el mundo. El plátano es una gran fuente de potasio.

                           

Francisco Tomás Ortuño.   

 

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