Ontogenia y filogenia.
14 de Mayo de 2.026 Santos Matías, Máximo, Víctor, Isidoro, Félix, Fortunato, Justa, Enedina, Abrúnculo, Eremberto, Teodora.
Santa Teodora Guerin, beata y virgen de la Congregación de las Hermanas de la Divina Providencia. Oriunda de Francia, aunque residió y murió en la pequeña ciudad de Indianápolis. Era de naturaleza compasiva, y, aún en medio de las mayores dificultades, confío siempre en la divina providencia.
Francisco Tomás Ortuño
Del año 2026: 134 días pasados y 231 sin pasar: el Sol sale a las 7 y se esconde a las 21´23; la Luna sale a las 5´10 y se esconde a las 18´52; Luna Nueva, el 16.
Murcia, jueves, las ocho menos veinte y sin novedad en los cuerpos, gracias a Dios. Ayer se concedió a Don José Ballesta la MEDALLA DE ORO DE MURCIA como persona ejemplar durante su vida.
PIENSA: No quiero la paz que excede todo entendimiento; quiero la comprensión que trae la paz.
Y SIGUE PENSANDO: El monasterio de Rila.- Es uno de los monasterios más importantes de la Iglesia ortodoxa búlgara, y un símbolo de la resistencia cultural y espiritual de Bulgaria.
Fundado en el siglo X por san Juan de Rila, ha sido centro de vida religiosa, cultural y educativa, durante más de 1.000 años. Sobresale su arquitectura que combina elementos del Renacimiento búlgaro con influencias bizantinas.
Fue reconstruido en el siglo XIX. Rodeado por cuatro enormes pabellones, encierra un patio central con una torre fortaleza construida en 1335 y la iglesia dedicada a la Navidad donde se venera las reliquias de San Juan de Rila.
Y se pueden apreciar frescos e iconos magníficos. Los cuatro pabellones se asoman al patio central, con unas galerías profusamente decoradas con motivos artesanales y artísticos.
Este monasterio tiene capacidad para albergar a varios centenares de personas, pero la comunidad monacal no pasa de la veintena. Su ubicación, en medio de un paisaje montañoso, es impresionante.
El monasterio de Rila no solo es un lugar de peregrinación sino también un destino turístico popular. En 1983 fue declarado Patrimonio de la Humanidad.
Francisco Tomás Ortuño.
Santana, lunes y preparando el viaje. Atrás queda otra Romería multitudinaria, con coches aparcados enfrente, con caballos y casetas con juguetes. Atrás queda otro día familiar, con dulces y chocolates, con carreras de niños dentro y fuera de la casa. Atrás quedan recuerdos que fueron un instante para luego recordar.
Vino Ana Mari, cuñada de mi mujer. Con ella su hija, con su marido y 3 hijos pequeños. Estuvo Ángel con Ana y sus cuatro hijas. Miguel con María José y Alba. Estuvieron los dos hijos de mi sobrina Lina.
Y estuvieron con todos mamá y un servidor. Total, si no cuento mal, 19. Ángel, Miguel y yo fuimos a la Pinosa antes de comer. Entramos por el camino nuevo que han abierto para dar entrada a las nuevas parcelas.
La olivera seca sigue donde se puso hace ya más de un año. ¿Qué procede hacer? Sé que el tiempo traerá la solución. Sin violentar nada, entramos por arriba, un diablillo lo prepara con pícara sonrisa.
Va a ser de esta manera, no le deis vueltas, como otras cosas de la vida. La solución se ordena sola y se ofrece cuando menos lo pensamos. Creemos que dirigimos nosotros nuestro vivir.
¿Acaso si un elefante camina por la selva puede presumir que una garrapata que vive en un rincón de su enorme oreja, dirige la marcha del paquidermo? No sé qué ejemplo poner, pero me queda claro que cuando se mueve la garrapata con el elefante, no dirige sus pasos. ¿Podrías decir que dirige por la selva al proboscídeo?
Eso sería harina de otro costal. Un día como el de ayer, con niños jugando cerca, observas que ellos solos se entienden y que es otro mundo el suyo del de los mayores. Si yo tuviera que dar en este momento un consejo con la experiencia que dan los años sería: que no les des órdenes, que ellos saben mejor que nadie lo que les corresponde.
Un mayor habla sin comprender lo que sienten sus hijos. A tanta distancia se encuentran que no se ven, ni menos se comprenden. Es la naturaleza que lleva en volandas a cada uno y que ordena lo que se debe hacer. A nosotros no nos queda sino mirar y ver por dónde va cada uno.
Yo conocí a un maestro que a las 11 tocaba un pito para que los 30 o 40 alumnos de su clase fueran en fila a orinar. ¿Había medida más dictatorial o menos democrática? Ordeno y mando. La naturaleza dice mejor que nosotros lo que corresponde hacer en cada momento.
Estos niños, que son de la misma odoración, como decía Ortega, se entienden porque llevan el mismo paso y tienen los mismos intereses. Cuando se ven juegan con alegría y se entienden a la perfección.
Observaban que a la orden de “a merendar” se revelaban si están jugando, que es más importante sacarlos de esa selva en busca de un tesoro en que se encuentran que decirles ahora te toca comerte el bocadillo.
¿No se ve una orden que choca finalmente con sus intereses? ¿No es tanto como decir “ahora hacer pis que son las 11:00 h? ¿Tú puedes obligar a un almendro que te de almendras cuando quieras? Tendrás que dejar que el árbol florezca para que luego de fruto y no mandar que dé fruto sin florecer.
El pequeño sigue unos pasos y tú no puedes cambiar el orden. Veía la alegría en sus ojos cuando jugaban y era emocionante verlos jugar sin que otro los llevara de la mano. En mis observaciones vi que vuelan a velocidad supersónica.
Vi también lo contraproducente que es recibir no una orden sino dos opuestas al mismo problema. “No hagas eso” y al lado la madre “¿Por qué no va a hacerlo?”. Si esta disparidad de opiniones es constante, el niño perderá confianza en los padres, no sabrá quién lleva la razón y terminará por oírlos como quien oye llover. “Dejadme en paz, por favor”, diría si sucediera.
Hay un paralelismo entre ontogenia y filogenia, entre el desarrollo del hombre y de la humanidad. Cuando el niño nace, como cuando se abre una botella, sale disparado al mundo de los adultos, a más de mil por segundo en los primeros años. Debe llegar a la altura que han alcanzado los adultos en millones de años.
Nos asombra que muchas veces no esté atento a cuanto le decimos. nos preocupa que no entienda lo que queremos, es asombroso que a la velocidad que lleva pueda siquiera contestar a preguntas nuestras.
El maestro tendría que adaptarse a esa velocidad para encontrarlo, y ello es imposible. Quizás lanzan ideas breves, sencillas y amenas para que haya suerte y algún niño se tropiece con ellas en su camino.
Algo así como poner objetos en puntos distantes y que los niños en su recorrido al pasar puedan ver. Esto pensaba yo viendo a los niños. ¿Se dan cuenta de la velocidad que llevan en su crecimiento cerebral? ¿Piensan que cada cual es distinto y que se ven a distancias siderales? ¿Pero siempre más cercanos que los mayores?
Yo veía que jugaban y era maravilla verlos distraídos reír y gritar por las mismas cosas y cómo sin darse cuenta se retrataban cada uno: el egoísmo, el complejo de superioridad, la envidia … El mundo de los niños, qué difícil dirigirlo bien, pensé.
Ante la duda, en nuestras recomendaciones, el mejor consejo era callar y dejar que obraran solos siguiendo a su naturaleza.
Francisco Tomás Ortuño
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