Impasse.
4 Abril 2026 Sábado Santo Santos Cayetano, Benito, Teódulo.
Murcia, Sábado, sin novedad en casa, gracias a Dios.
PIENSA: La verdad no es para saber sino para dejase poseer por ella.
SIGUE PENSANDO: ¿Sabías que las 7 visitas a los monumentos en el Jueves y en el Viernes Santo conmemoraban originariamente los 7 pasos de Jesús en su pasión: 1 Al huerto de Getsemaní; 2A casa de Anás; 3 A casa de Caifás; 4 Al pretorio de Pilatos; 5 Al palacio de Herodes; 6 Al atrio de Pilatos; y 7 Al calvario?
-¿Sabías que hace 300.000.000 de años ya había cucarachas de 8 cm de largo?
-¿Sabías que dentro del mundo árabe el 10% de la población posee el 90% de la riqueza?
-¿Sabías que en 1990 la desertización afectaba ya al 30% de la tierra y que cada segundo desaparece del planeta una superficie con árboles equivalente a un campo de fútbol?
-¿Sabías que el orangután de Indonesia (islas de Borneo y Sumatra) corre el riesgo de extinguirse en 7 años por la caza furtiva y la tala ilegal de bosques?
11 abril 2009.- Sábado, Jumilla, con la tele al fondo viendo procesiones a todo pasto. Ayer, la de los Salzillos de Murcia, un lujo para la vista y para el oído.
Belda, hermano de Conchita, es catedrático de Arte en la Universidad y dudo que haya otro que sepa tanto y lo explique mejor que él, sobre las imágenes del insigne escultor.
En este punto estaba cuando llegó Juan. El otro día, en la procesión de los Ramos, me prometió que lo haría. Juan vive en Mallorca desde hace unos años, cuando a su padre le tocó la lotería.
¿Cómo estáis? -le pregunté, y como aquella Rosa que se casaba y no pensaba en otra cosa, cuando la saludaron “Buenos días, Rosa” ella contestó: “Mañana me caso”. He dicho Buenos días y ella siguió: “Una vez tenía que ser”, Juan me dijo que andaba con apuros en sus negocios.
Que luego subiría a contarme con más calma, y ha venido como me prometió. Yo estaba solo porque mamá bajó con Lina a hacer las compras.
¿Y qué ha contado Juan?
Juan se ha confesado. Creo que lo necesitaba. Las personas con pesos en el estómago. se encuentran mal. Tienen que devolver. Y si el mal le produce otro tipo de mal, aún es peor.
La confesión tiene un gran valor por sacar en el confesionario ese mal que se lleva. Y a Juan esta mañana le he servido de sacerdote que quizás lo haya aliviado contándome su problema.
¿Qué le ocurre a Juan?
Se metió a empresario y quiso emprender un gran taller donde los coches viejos por años o accidentes, salieran nuevos.
Pero, ¿no hablabas de personas?
Te hablo en metáforas. Juan pensaba en un gran centro médico que atendiera músculos y huesos rotos con un buen equipo que por una puerta entraban con muletas y por otras salían corriendo.
Era un sueño feliz de empresario joven, que, al verse con dinero, lo dio por hecho. Hasta pensaba, como en el cuento de la lechera, añadir salas con su clínica de restauración.
Me parece fenomenal la idea, ¿y qué le impidió acabarla?
Se buscó a un socio que dijo tener experiencia en lo que quería Juan pero que no tenía dinero dinero. Le dijo Juan el dinero lo pongo yo.
Pues manos a la obra, dijo el otro.
Y cuando llevaban gastado un dineral, el socio desapareció.
¿Desapareció?
Sí, se fue con lo que pudo llevarse y nunca más se supo de él. Juan siguió solo sin la ayuda del extranjero y los bancos le bloquearon las cuentas y le negaron préstamos.
Los abogados se confabularon contra él y hoy no dispone de un euro hasta que el fallo de un alto tribunal no lo autorice.
Es para volverse loco.
Así estuvo el pobre hasta que lo superó como pudo y se puso en manos de otro abogado que dijo que quería ayudarle. Fueron a Madrid, hablaron con alguien que dijo poder sacarlo de ese impasse.
Recurrieron a un alto tribunal para que juzgara y dictaminara. Y así está en el día de hoy, sin conocer el futuro de su vida ni de sus hijos. Igual le devuelven lo que le quitaron o que vaya a la cárcel.
Pero yo no comprendo qué mal ha hecho Juan.
Juan no habrá hecho mal, pero otros por él, quizás lo hayan hecho. Hay bancos, abogados y empresas por medio, que han podido cobrar por él. Y si Juan ingenuo, presumió de tener dinero, otros, cerca, vieron la presa fácil.
Vaya, vaya, pobre Juan, cayó de incauto en una sociedad de pillos que buscan donde hacerse ricos sin trabajar.
Francisco Tomás Ortuño
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