Historias.

11 abril 2026   San Felipe: fue un obispo de Gortina, en la isla de Creta que, en tiempo de los emperadores Marco Antonio y Lucio Aurelio, tuteló enérgicamente la iglesia que se le había encomendado, frente a la violenta oposición de los paganos y las no menores insidias de los herejes. Murió en el año 180 de nuestra era.

   Del año: 101 días pasados por 264 sin pasar; el Sol sale a las 7´43 y se va a las 20´49; y la Luna sale a las 4´40 y se va a las 14´15; Luna nueva tendremos el 17 en Aries.


   Murcia, sábado, siguen las fiestas en Murcia, sin novedad en casa, gracias a Dios. La guerra de Israel y Ucrania continúa.


   PIENSA: La pregunta más importante del mundo, base de todo acto maduro, es: ¿Yo quien soy? Porque, sin conocerte, no puedes conocer ni a Dios. Conocerte a ti mismo es fundamental.

   SIGUE PENSANDO: El idioma de Jesús.- Jesús, ¿en qué idioma hablaba? En la película “La pasión de Cristo” de Mel Gibson, Jesús habla en arameo, y en eso están de acuerdo todos los especialistas.

   Palestina ha sido desde antiguo tierra de paso, y por eso mismo, tierra políglota. En la época de Jesús se hablaban al menos dos lenguas locales de modo ordinario: el arameo y el hebreo; y dos internacionales: el griego y en latín, propias para las gestiones administrativas con el Imperio.

   La lengua hebrea, en la que fue escrita la mayor parte del Antiguo Testamento, se usaba en la liturgia sinagogal del sábado, aunque no todos los participantes la comprendieran completamente. En cambio, la lengua aramea era la lengua familiar, la que todos hablaban.

   Es sabido que en las sinagogas la lectura de la Biblia se hacía en hebreo y después se procedía a hacer el comentario del texto leído, en arameo. Así lo hizo Jesús en la sinagoga de Nazaret. La lectura del texto en hebreo y el comentario en arameo.

   De esta costumbre, hace ya tiempo, la iglesia oficiaba la misa en latín, proclamaba la lectura bíblica en latín, pero las homilías se solían hacer en idioma vernacular.

                                 

Francisco Tomás Ortuño


   17 abril 2009 Mi amigo Pepe Jiménez me ha dejado unos trabajos suyos para que los juzgue, dos en prosa: “Despedida” y “Una historia como tantas”, y siete en verso: “En la playa”, “Domingo de Ramos”, “Pensamiento”, “¿Propósito”, ”Metáfora”, “El flechazo” y “La pesquera”.

   En “Despedida” cuenta la historia Mari Carmen y dice que es verdad. Una amiga suya iba a casarse pero el destino quiso que el novio tuviera un accidente de coche y lo llevaran a un hospital.

   Tras una operación, le pidió a la enfermera que escribiera una carta que le iba a dictar: “Mi vida, le escribió a su novia, si muero no llores por mi ausencia, yo estaré a tu lado siempre. Un abrazo. Con todo mi amor".

   La enfermera se levantó a dejar la carta en una mesita, pero al volver, él había muerto.

 

   En “Una historia como tantas” cuenta la historia Antonio, soltero, de unos 40 años. Su amigo Eduardo, profesor de matemáticas en el Instituto, se enamora de Elisa, alumna suya, y se casan.

   Tienen una hija preciosa y un niño. A la niña de 5 años la ponen a dar clases de baile. “¿Cómo lo hago, mamá?”, solía preguntar a su madre en sus movimientos.

   Hasta que un día Eduardo y Elisa vuelven de una fiesta y tienen un accidente en el que muere la mujer.

   ¿Cómo decir a la niña que ha muerto su madre? Una vecina amiga, sensata y amable, se encarga de hacerlo. Le dice que mamá ha ido al cielo a enseñar a otros niños a bailar.

   Con diálogos muy tiernos y oportunos, la niña va aceptando la separación hasta el extremo de que la encuentran en el desván ensayando unos pasos de baile y diciendo mirando al cielo: “¿Lo hago bien, mamá?”. Continuará.

                                 

Francisco Tomás Ortuño

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