Hermógenes.

26 Abril 2026  Domingo del Buen Pastor  Del año: 116 días pasados y 249 sin llegar.

   Murcia, domingo, sin novedad en casa, gracias a Dios.


   PIENSA: Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mío y tuyo.

   SIGUE PENSANDO: Escoge la felicidad.- La felicidad existe. Es muy importante que seamos felices. Tú puedes alcanzarla porque tienes las habilidades suficientes para ello.

   ¿En qué consiste? En elegir, pensar, hablar, sentir y actuar de forma recta y constructiva.

   H. Heine escribía: no hay hombre más infeliz que aquel para el que la indecisión se ha hecho costumbre. Solo aprenderás a ser feliz si piensas “Yo puedo y merezco serlo” “Eescojo esa vía”.

   Pero si dices “Eso no es para mí” “Es imposible” “Nadie puede ayudarme” no lo conseguirás.

   La imposibilidad está en tu mente. Tú mismo abonas la infelicidad con esas ideas.

                                  

Francisco Tomás Ortuño

 

   1 mayo 2009: fiesta de los trabajadores.  El albañil pone nueva la escalera que da a la calle por la puerta principal. Ayer saludé a Hermógenes después de años sin vernos.

   Cuando estuve en el CEP por el año 1986, en la cuarta planta de Galerías Preciados conocí a Hermógenes. Quitaba los papeles de las papeleras, limpiaba los suelos y llevoba las cartas a correos.

   Un día le dije: ¡Por qué haces este trabajo? Sonrió con su risa inteligente y me dijo: “Estudió Derecho en la Universidad, vengo para ayudarme a pagar los estudios”. Fuimos más amigos desde entonces. Pronto desapareció de nuestras oficinas.

   Me lo encontré de nuevo un día por la calle años después, y tras saludarnos me dijo que había terminado la carrera y que ejercía con otros compañeros en un bufete de abogados. Supe que se había casado y que tenía una hija. Nos despedimos otra vez.

   Y mira por donde ayer nos volvimos a encontrar.  Nos preguntamos por la salud. Le vi como un gran señor realizado, al que la vida sonreía. Creo que a los abogados hoy por motivos diferentes, les ha ocurrido como a los veterinarios.

   Hace unos años, pocos, iban a la consulta de un veterinario los que tenían que vacunar a cabras, ovejas y mulas, pocas. Pero con las mascotas la situación dio un vuelco fenomenal. Pocas casas se libran de tener un perro o un gato de compañía, y, por ende, de llevarlo al veterinario.

   Con los abogados ocurrió algo parecido. Con la democracia se han multiplicado los problemas sociales. ¿Quién iba antes al abogado? La palabra era sagrada. Se trataba algo y la palabra que se daba era suficiente.

   Los tratos eran de más valor. “¿Cuánto quieres por tu casa?”. “Mil  reales”. “Me la quedo”. Era la palabra la que estaba en juego”. Ya podía venir detrás otro ofreciendo 2.000 que no la daba. Ya estaba vendida. Había palabra de caballero, y a nadie le pasaba por la cabeza dudar de ella para necesitar a un abogado.                    


Francisco Tomás Ortuño  92 a. 9 m. 25 d. 

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