¿Qué piensa el padre?

13 Marzo 2.026  San Macedonio Año:  72 por 293  Sol: sale a las 7´30. Nueva  habrá el 19 en Piscis.

   Murcia, viernes, sin novedad en casa, gracias a Dios.


PIENSA: Ganamos fuerza y confianza por cada experiencia en la que realmente nos paramos a mirar al miedo a la cara. Debemos hacer lo que creemos que no podemos.

   SIGUE PENSANDO:  Dedicado a mi hijo y musicólogo, don Francisco Amós Tomás Pastor.


Orquesta vegetal de Viena.- La orquesta vegetal de Viena es una agrupación musical, única en el mundo, que construye y toca instrumentos hechos exclusivamente de vegetales frescos.

   Fundada en 1998, esta orquesta austriaca combina arte, música y ecología. El proceso comienza en el mercado, donde los músicos eligen los vegetales, por su calidad y potencial sonoro.

   Después, en un taller artesanal, tallan las hortalizas para convertirlas en instrumentos musicales: tambores de calabaza, violines de puerro y flautas de zanahorias, por ejemplo.

   Además, organizan talleres educativos y actuaciones interactivas para promover la sensibilidad y la conciencia ambiental. Usan su plataforma para resaltar la importancia de la naturaleza y los recursos renovables, mostrando cómo algo tan sencillo como un vegetal puede ser una fuente de arte y creatividad.

   En cada concierto usan unos 70 kg de vegetales frescos, y al final los restos de los instrumentos se transforman en una sopa que ofrecen a los asistentes, y dejando una duradera impresión sobre la relación entre la música, la naturaleza y la innovación.

 

      VIAJE ASTRAL: A mi hijo Miguel, amante de los cielos.

     Sigo aquí, a la misma hora que ayer, con 2.540.000 km más de viaje. ¿Te has parado a pensar en el recorrido de quien viva cien años? Más de 90.000 millones de kilómetros, si no me fallan las cuentas. Una burrada. Y la Tierra sigue como el primer día: con el sol arriba y las estrellas acompañándola en su periplo.

   ¿Qué habrá más allá de todo? Tan preciso y constante debe ser el movimiento de los planetas, que solo desviarse un milímetro cada mil años en su trayectoria o variar su velocidad en más o en menos un segundo cada mil años, se produciría la hecatombe.

   Así hoy se predicen con tanta exactitud fenómenos que vayan a ocurrir dentro de muchos años, como un eclipse o cualquier fenómeno natural que tenga lugar en el espacio.

 

   EL TREN: Cuando éramos niños, en mi casa íbamos a Alicante en tren. Me gustaba mirar por la ventanilla y ver correr hacia atrás los postes del telégrafo. Contaba deprisa hasta 13 de cada poste al siguiente.

  ¡ Cómo corría aquel tren grande que tomábamos en Villena! El tren Chicharra que dejábamos me parecía pequeño, de juguete, comparándolo con éste, que en su momento entraba en un túnel y quedaba a oscuras un rato.

   Yo, en mi imaginación, lo veía desde fuera horadar una montaña y luego salir triunfante por el otro lado, con un pitido agudo de triunfo. ¿Nos imaginamos lo que es la Tierra si la comparamos con el tren?

   No es posible sin morir de asombro verla cruzar espacios a esa velocidad y tan segura en sus movimientos durante siglos y milenios. Solo la experiencia nos hace seguir confiados.

   Dije alguna vez y lo reflejé en mi libro “Peces nuevos” que el hombre vive en el fondo de un mar de aire. Como los peces su elemento es el agua, el nuestro es el aire, y no podemos salir de él ni remontar el vuelo fuera de las rocas pegadas al suelo.

   ¿Qué ocurriría con los peces que aventureros quisieran salir del agua? Encontrarían la muerte en su aventura. Pues igual, el hombre moriría si dejara la atmósfera que tiene para vivir. Está condenado a nacer y a morir en su aire: 21 partes de oxígeno y 79 de nitrógeno.

   A no ser que fuera a otro lugar, como una pecera para los peces. Si no se crea una escafandra para permanecer algún tiempo en otro medio artificial, el hombre no puede salir de su tropósfera.

   ¿Qué habrá más allá de todo? La imaginación nos quiere dar respuesta pero no soluciones exactas a las preguntas.


PROCESIONES:

-Hoy ya tenemos procesión por las calles de Murcia.

-Y mañana, hasta el domingo de Resurrección.

 

   Estos días serán de películas y recuerdos mil de la muerte de Jesucristo. Fiesta para los cristianos, que celebran otro aniversario de la muerte y resurrección de Dios hecho hombre.

   Para muchos es una fiesta que celebran con procesiones y salidas a otras ciudades: Valladolid, Sevilla, Cuenca… Y en realidad que es para celebrar estos días.

   Yo prefiero las procesiones de Jumilla con sus Salzillos, sus caramelos y el Prendimiento de la Plaza Arriba los miércoles Santos. Y es que lo que vivimos de niños se prefiere a los demás.

   Serán más lujosas las procesiones de Ávila, por ejemplo,  o las de León, pero yo me quedo con las imágenes de Salzillo que tenemos. A mi hermano Amós,  que vivía en Cartagena, se le ocurrió decir un día: “Como las de mi pueblo, ninguna”. Y faltó poco para que lo echaran a patadas. Y es que para algunos sus procesiones son sagradas.

                                       

Francisco Tomás Ortuño


¡AY, LOS PADRES!:

    Hace dos años que el monte de Santa Ana se quemó, Una mancha parda y amarilla nos recuerda el siniestro.  La radio por estas fechas nos da noticias de incendios similares por toda España.

   La madre nos absorbe el seso. Todos hablamos de ella. Todos preguntamos cómo está. Si está mejor, si está tranquila. La madre nos preocupa y nos ocupa. Todos pendientes de sus cosas, de su cabeza, de si dice más o menos, de si ríe, de si ve, de si oye.

   Y esta preocupación nos aleja la atención del padre, con estar siempre a su lado. Creo que es justo que hablemos hoy del padre. La madre no piensa, el padre sí. Tiene mucho tiempo para pensar y estoy seguro de que lo hace.

   Hoy está mejor de su vista, parece que vuelve a ver. Pero ha pasado diez días con sus ojos sin luz. Casi 80 años, casi ciego, con la madre al lado sin la compañía que podría proporcionarle en otras circunstancias,  aunque  fuera escuchándole leer.  

   El padre necesita más atención. Es una persona que ha luchado, que ha sufrido, que ha ganado unas veces y que ha perdido otras. ¿Qué hace hoy? Se acuesta sobre las diez. Duerme de un tirón hasta las ocho.

   Desayuna, pasa la mañana sentado por el comedor, come bien. La siesta es ligera. La madre apenas lo deja descansar. Tiene la tarde larga en la terraza. Cena sobre las ocho, tertulia y a dormir.  

Creo que es poco hacer. Fuera de la vista, el padre está perfectamente bien. Aún iría a la Pinosa a vendimiar o a quitar salicornios como otras veces ha hecho, pero la tensión como espada de Damocles lo tiene amedrentado.

La subida de tensión, los derrames a la vista y la ceguera consiguiente, se repiten. Y él sabe que debe llevar cuidado. ¿Qué piensa el padre? Para mí que no quiere pensar. Se limita a reparar en que va mejor.

Tiene obsesión por la enfermedad, miedo a la vejez, temor a la muerte. Quiere creer, pero le falta fe. Entonces sería otro. Sin ella siente pánico. El miedo a morir no le deja vivir tranquilo.

                                    

Francisco Tomás Ortuño

 

      María Pilar vino ayer con su madre y con sus hijos Rafael y la pequeña. Luego vino su marido por ellas. Comieron con nosotros y Pascuala los atendió como ella sabe hacer.

   Piedad ha gozado con Ignacio de un bienestar económico envidiable. Crió a las hijas sin dificultad; mejor con desahogo: casas, campo, carnicería, sin problemas. Trabajando mucho Ignacio y ella vivieron en la opulencia.

   Las hijas tuvieron cuanto quisieron. Ana casó con un ingeniero. Recuerdo la boda en Gémina donde Ignacio con su puro en la boca rebosaba felicidad y orgullo de padre que consigue lo más que podía soñar.

   Que derroche de comida, cuantísimos invitaos. Una gran fiesta la boda de Anita. Cuántos duros le costaría a su padre. Pero él feliz de alcanzar para su hija posición, seguridad y un título que ella no había logrado.

   Luego María Pilar se casó con Benjamín, joven, bueno, colocado en el Banco y con buen sueldo. En Molina, a los dos días de su traslado, atracaron el Banco. Ayer nos lo contaba. Cuántas veces lo habrá tenido que repetir. “Me encañonaron con una pistola y dijeron: quietos todos”. Se llevaron 300.000 pesetas. Un momento antes se hubieran llevado 4.000.000.  Benjamín es un buen muchacho.

   Pieté no llegó a tiempo. La boda de Pieté no la vio su padre.  Con lo que hubiera gozado Ignacio viendo a su hija en el altar con su traje blanco como las dos primeras.

                           

Francisco Tomás Ortuño

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