Mundo de sombras.

12 Marzo 2026  San Maximiliano  Año: 71 – 294; Sol: 7´31 a 19´18;  Luna: 3´43 a 12´21; Luna nueva: el 19 en Piscis.

   Murcia, jueves, sin novedad en casa.


   PIENSA: Tus talentos y habilidades irán mejorando con el tiempo, pero para eso has de empezar.

   SIGUE PENSANDO:  Limpiar con tiza: Además de otros uso,s la tiza nos sirve para limpiar superficies muy variadas. Es muy eficaz contra la grasa, por ejemplo.


   Pruebe a frotar una mancha de grasa con tiza y deje actuar unos 10 minutos. Absorberá parte de la grasa. Y antes de lavar sacuda el exceso de polvo.

   También ayuda a mantener el brillo en los cubiertos de plata. Guarde tiza en el mismo lugar donde guarda la plata. Absorberá la humedad que pueda haber y conseguirá evitar que se manchen los cubiertos.

   Además puede usarla para limpiar los objetos de madera. Hay que deshacer la tiza hasta convertirla en polvo y mezclarla después con agua. Limpie la superficie con la pasta espesa que habrá obtenido.

   Prepare una solución de tiza y agua para limpiar los azulejos y también las piezas de esmalte blanco, como lavabos, duchas y bañeras. Además de limpiar abrillanta.

   Para limpiar una mancha de tinta, vierta un chorrito de alcohol en la mancha y presione con unas servilletas de papel por ambos lados. Para absorber el líquido meta la prenda en un recipiente con detergente y deje actuar unos minutos.


   LA ABUELA LINA EN LOS OCHENTA:

   Los padres llevan unos días con nosotros en el chalé. No pensábamos que la yaya pudiera permanecer aquí tantos días, y menos que durmiera como lo hace.

   Sin embargo, se está portando. Cinco noches seguidas es un récord. ¿Es que está peor y ya no se resiste? Creo que no, pues ella duerme mucho por la noche, come bien, toma sus gotas y sus pastillas con regularidad. Todo ello puede influir en su estado.

   Sería un milagro que volviera a mirar como antes, de frente a los ojos, que volviera a reír, que volviera a hablar y a recordar. Algunas veces la miro y pienso que puede llegar el milagro. Otras creo que no es posible.

   Un ligero destello de su risa, una palabra acorde, un nombre acertado me hacen forjarme ilusiones. Pero luego veo que vuelve a su mundo de sombras, sin vista, sin oídos, sin palabras.

 

   Contaré  su vida hoy con el fin de comparar más tarde. Lo escribo a conciencia, ahora que la veo y que la observo a cada momento del día y  de la noche:

   Se acuesta a las nueve. No ofrece ya ninguna resistencia. Hasta pensamos que le agrada dormir aquí. Duerme profundamente de un tirón, sin despertarse hasta las 8 del día siguiente.

   Se asea con ayuda del padre o de Pascuala. Va a tomar el desayuno, una taza grande de leche, dos madalenas, o dos galletas. Le ayudo a tomarse la leche con sus madalenas.

   Lo hace sin rechistar, con apetito, con ganas. Luego pasa la mañana tranquila, sentada en el comedor. Entra o sale sola a la cocina o va al aseo. Es cuando mejor se encuentra: sus ojos se fijan más, sus palabras son más seguras, su estado general más sereno.

   La comida la hace sobre la una y media. Come abundante pero con alguna resistencia.  Pronto dice: Ya no más. A fuerza de palabras y de insistir “un poco más” completa su comida.

   La siesta es fatal: o no se acuesta o se levanta pronto intranquila. Va y viene, sube y baja, entra y sale, no para. Está nerviosa, los ojos inexpresivos. Luego, cansada, se aquieta.

   Cena bien a las ocho. Viene después un vaso de leche y ella sola pide que la acuesten.

                            

Francisco Tomás Ortuño.


  -  Murcia, jueves, donde ayer y a la misma hora.

         -¿Es que no te has movido?

        - Mucho, aunque no tanto como el tren que nos lleva: ún giro completo sobre su eje, -unos 40.000 km.  a 1.666 km por hora-;  más el desplazamiento de traslación correspondiente a un día, -que serán sobre dos millones y medio de kilómetros, total 2.540.000 km a una media de más de 100.000 por hora.

  - ¿No te asustas? ¿Podemos seguir tranquilos en asuntos terrenales, sabiendo que vamos en un tren a 100.000 km/h,? ¿sabiendo que flota en el espacio donde miles como él se cruzan cada día? El milagro de la vida del espacio y la velocidad con que se mueve nuestro mundo es mejor no verlo.

   Aparte este colosal movimiento a que nos vemos sometidos, salí de la casa y entré, fui y vine con asuntos varios en Hacienda, pasé por una puerta que detecta metales y pita con un pitido agudo si llevas llaves o cosas de metal en el bolsillo. Así pretende que no pasen armas dentro con las que decir “Todos al suelo”.

   Difícil lo tienen los cacos con los inventos que salen a diario. Es como la droga: la quieren esconder en los zapatos o en maletas de doble fondo, y ahí están los perros enseñados, que la huelen a distancia. Difícil engañar a los policías, que salen al paso con todos los medios habidos y por haber.

   Hasta que no detecten los pensamientos…

   Es cierto, que hasta ahí no llegan ni perros ni policías y el que quiere matar se inmola sin despertar sospechas y se lleva con él a los que haya cerca, sea una mezquita, un zoco,  un avión en vuelo, o un  tren.

   Verás como se ve la forma de descubrir las intenciones que lleva cada pasajero o cada cual que vista de paisano en cualquier circunstancia de la vida.

   Menos ese Bin Laden, que anda escondido por ahí, que se disfraza y tiene más conchas que un galápago y más trajes que Filemón.

   Los demás se conocerán y el Bin Laden también. Cualquier día le echan el guante encima y lo aplastan como una cucaracha. Es que no hay derecho a que los pasajeros de la nave tierra, que ya tienen bastante con saber que van a más de 100.000 km/h a ninguna parte, como una mula en la noria, tengan que preocuparse por atentados, guerras y saqueos.

   Con lo bien que podíamos vivir los cuatro días que tenemos para vivir en los genes, si no existieran esos peligros que te llevan de susto en susto. Es como los truenos de las fallas valencianas, ¿a cuento de qué los ruidos de esos truenos, petardos colgados en cuerdas, petardos en mascletás, que revientan los oídos, petardos por todas partes… a ver por qué.

  - O los Sanfermines de Pamplona.

  ¿Qué me dices de los toros? No lo comprendo. Con lo tranquilos que podíamos vivir, no tenemos bastante con la Tierra, que no puede detenerse sin ir a ningún sitio, como para que inventemos nosotros esos peligros.

  - Somos un caso sin solución.

   -Estuve en unas oficinas de la Comunidad Autónoma. Cómo se han organizado para no hacer nada. Antes por lo menos hacían cuentas o contaban dinero. ahora ni eso.

   Una máquina te dice cuando te toca y en qué ventanilla. Allí te atiende otra máquina que llaman ordenador, mientras que una señorita habla con un compañero o se pinta las uñas.

   Si tienes que pagar, que es lo más seguro, otra máquina cuenta tu dinero. Si te detienes, un guardia te señala la puerta por donde salir. Me recordaba una película de Charlot que vi de niño: una mesa giratoria ofrecía la comida y limpiaba la boca; si se descuidaba lo más mínimo, si juntaba dos bocados y no podía seguir, la máquina no paraba. Y ahora es igual: la máquina nos desborda, estamos a merced de ella.

                                    

Francisco Tomás Ortuño.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Admirose un portugués.

Acutis.

Copenhague.