Morris West.
11 Marzo 2026 San Constantino Año: 70 – 295 Sol: 7´33 a 19´17 Luna: 2´49 a 11´29 Cuarto menguante: a las 10´38 en Sagitario.
Murcia, miércoles, sin novedad por aquí, gracias a Dios.
PIENSA: El silencio del envidioso está lleno de ruidos,
PIENSA MÁS: ¿Qué río pasa por Palencia? Carrión
¿Qué río pasa por Gerona? El Ter
¿Qué río forma la ría de Bilbao? Nervión
¿Qué río desemboca en Sanlúcar de Barrameda? Guadalquivir
¿Qué ríos pasan por Huelva formando una especie de península? Tinto y Odiel
¿A orillas de que río esta Ciudad Rodrigo? Águeda
¿Qué capital de provincia está a orillas del Bernesga? León
¿En qué río vierte sus aguas el Manzanares? Jarama
EL ABOGADO DEL DIABLO:
las personas somos más complicadas de lo que a simple vista parecemos. Es difícil conocer a qué obedecen nuestras reacciones, nuestros actos, nuestros sentimientos.
Hoy estamos de un humor y mañana de otro. Ahora oramos de tal guisa y después lo hacemos de otra distinta. Creo que hay un fondo, que es el mismo en cada persona, y sobre ese fondo juega tal número de factores determinantes de nuestro ser, que es muy difícil conocerlos, controlarlos, apresarlos, dirigirlos y dominarlos.
Y esos factores determinantes de nuestra conducta, de nuestros sentimientos, de nuestro modo de ser, brotan espontáneamente, aparecen y desaparecen por circunstancias fortuitas, ajenas a nosotros de tal manera que somos incapaces de ser del todo dueños y responsables de nuestro mundo espiritual.
Una noticia puede crear en nosotros infinidad de reacciones en cadena; un gesto de otra persona puede remover nuestro psiquismo de forma imprevisible e incontrolable. Es esto de tal magnitud que estamos sujetos en todo momento a los efectos de las sensaciones corporales, a los sentimientos que producen las reacciones infinitas de nuestras percepciones, a la gama desconocida en número y calidad de elementos espirituales. Complejos y difícil el mundo de la persona.
Estoy leyendo “El abogado del diablo” de Morris West. Me choca la frase que transcribo de la página 309: “Hubiera querido golpear a la mujer y ver las marcas de sus dedos, acusadas en rojo contra su tez morena, pero no podía permitirse ese placer porque estaba obligado a ser diplomático y usar sonrisas y disimulos”.
Hace unos días dije yo en estas hojas que debemos ser diplomáticos. Corresponde exactamente a la idea expuesta por Morris West, a lo que hace un rato escribí en una hoja.
Estaba obligado a ser diplomático quiere significar que debía pensar de una forma y actuar de otra, que debía usar la inteligencia y gobernar sus actos para vencer, sonrisas y disimulos. Palabras que yo usaba cuando hablaba del tema. Lo que me dice que Morris West pensó como yo de las personas de cómo actuar ante los demás, de cómo vencer sin sobresaltos, sino con disimulo, con serenidad, con sonrisas.
Es curioso pero cierto. Las personas, desconocidas entre sí, piensan lo mismo. ¿No cabe pensar que la materia de nuestro entendimiento es la misma en todos los humanos? Luego estamos formados de la misma materia.
Incluso las reacciones son las mismas. En ocasiones si se conocen estados comunes de nuestro mundo sentimental y reciben nombres genéricos: soberbia,ira, celos, envidia, etc. Cada individuo tiene un ingredientes particular en el fondo que le hace ser distinto: es su temperamento.
Se nace con un temperamento como se nace rubio o moreno, bajo o alto. Ese temperamento produce el carácter. Me gustaría extenderme sobre temperamentos y caracteres en las personas. Diré solo por ahora que las personas somos en el fondo de la misma naturaleza y que muchos factores nos hacen ser distintos.
Francisco Tomás Ortuño
VIAJE DE FIN DE CURSO:
Lola quiere volver a Portugal. ¿Qué quiere hacer allí? Comprar Doña Lola tiene la obsesión de las compras metida en el cuerpo. Don Antonio dijo que a Tánger. Entre Tánger y Portugal va la cosa. Serafina no opina, pero creo que el sur le seduce más.
“Una novia fue a Tánger y la raptaron”, dice alguien. Doña Serafina se ríe y exclama: “No sería tanto”. El viaje de fin de curso se prepara. La comisión encargada de organizarlo, formada por doña Lola, doña Serafina y don Antonio, mañana jueves a las 8 habrá reunión con ellos.
A los críos el viaje de fin de curso les encanta. Creo que este viaje con alumnos de octavo no puede ya desaparecer. Cada año alumnos nuevos, ilusiones nuevas, viajes inéditos.
Las agencias de viaje lo saben. Es una cantera que han encontrado y no dejarán fácilmente. Desde que se inicia el curso, ya trabajan en ello. Una red de hoteles, hostales y residencias se alquilan para estos menesteres.
Temporada alta, media y baja, precios de todas las clases y estrellas que indican categorías. Todo un tinglado en función de las los viajes de fin de curso.
A la sombra de estos viajes ha aparecido igualmente una picaresca, un negocio, con el fin de que los alumnos se ayuden económicamente a sufragar su viaje o parte de este.
Se vende lo más inverosímil: tú cobras 100 por unidad y entregas 80. ¡Cómo se las ingenian! Flores de papel, cepillos, cerillas, bolígrafos, carteras, mondadientes, ambientadores… de todo.
Tebeos, libros, calcetines, pañuelos… ¿Quién que vende algo no piensa en los viajes de estudio? A moverse toca, no podemos quedarnos quietos. Gente a la calle, a los colegios, a ofrecer artículos: jabón, brochas de afeitar, cepillos de dientes, camisas…
Los institutos y las escuelas son bombardeados materialmente. Una batalla campal. Señores graves ofrecen el oro y el moro; señoritas insinúan lo mejor para un viaje redondo.
La noticia llega, claro, a sus destinatarios, los jóvenes, que sueñan desde ese instante con viajes de placer por tierras caribeñas, días por mar en noches de luna llena.
Ya no viven ni menos estudian, ya no reposan ni dejan parar a cuántos les rodean. Viaje en el desayuno, en la comida y en la cena. Todo el año con viaje. Octavo curso igual a viajes de estudios.
¡Qué bien se lo han montado las agencias comerciales! los tiempos lo exigen, oiga, estos chavales pueden estudiar y vender en las horas de descanso, oiga, son los tiempos de hoy, no podemos quedarnos en la época de nuestros abuelos.
Debemos escucharlos, oiga. Y con tanto oiga nos hacen creer que es así, que llevan razón, que deben salir por las casas a vender cinturones o imperdibles a precios abusivos. Y ya tenemos otro colegio en el bote.
Atrapado es como la droga. Exactamente lo mismo. La campaña es la misma: hay que ofrecer, hay que dar para ganar adeptos, luego todo viene solo. Una campaña como la de la del porro y los estupefacientes.
Francisco Tomás Ortuño
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