Los Borgia.

14 Marzo 2.026  San Alejandro  Del año: 73 días pasados por 292 sin pasar; el sol sale a las 7´28 y se va a las 19´20; la luna sale a las 6´09 y se va a las 14´26 de mañana;  Luna nueva: el 19 en Piscis.

   Murcia, sábado, sin novedad por casa, gracias a Dios.

   PIENSA: La alegría no está en alcanzar el ideal, sino en el proceso de viajar hacia él.

   SIGUE PENSANDO:  Lleva la cultura discretamente, como llevas el reloj en el bolsillo, sin sacarlo a cada rato para demostrar que lo tienes. Si te preguntan qué hora es, dilo. Pero no lo proclames continuamente y sin que te lo pregunten, como hace el sereno.

 

   HÁGASE TU VOLUNTAD: Amanece un día nuevo en la historia sin fin de los siglos. El sol baña de nuevo nuestro mundo. El día promete ser de calor, como los que vamos teniendo.

   La gente llenará las playas, dejará sus pisos. Hará kilómetros en coche. Es día de fuga, de escapar,  de buscar un sitio fresco, de respirar montaña o de bañarse en el mar.

   La gente busca huir. Su mayor alivio es escapar, sin darse cuenta de que escapar es un sueño, algo que no tiene sentido, que no tiene realidad. Cuando escapa se tiene la impresión de que vamos a otra parte. Y no es así.

   La Tierra es tan pequeña que no ofrece rincones donde huir. Todo es la misma cosa. Huir es el sueño de los que no se encuentran a gusto donde están. Se huye de las cosas y de uno mismo. Pero las cosas siguen ahí y nosotros vamos siempre nosotros mismos. Lo mejor es quedarse uno donde está.

     Las personas nacen en un lugar y en un tiempo. Ese lugar y ese momento les marca para toda la vida.  Es la fuerza de su sino, el hoóscopo de su historia, el destino que le lleva de  la mano.

   Querer soltarse de sí mismo, dejar de ser, escapar o huir, es locura. Juega sobre nosotros una  fuerza firme, segura, que nos lleva a obrar y a ser. Por eso repito con delectación las palabras del padrenuestro: ¡Hágase tu voluntad!    

   Ese adjetivo posesivo encierra un misterio. Ese ruego va dirigido a Dios, al destino, al fatum, al segundo irrepetible de nuestro nacimiento, al mentor de nuestros pasos.

   Ese “tú” es  la misteriosa fuerza que vive por encima de nosotros y que nos lleva a hacer o a no hacer, a dar o a recibir, a conseguir o a renunciar.

   Aceptando con agrado, no con resignación, esa voluntad que nos dirige, recibimos de buen grado los acontecimientos de la vida. Y la sorpresa tiene su encanto.

  

     Antes rozaba un punto que creo que debo ampliar. Ese “hágase tu voluntad” encierra su filosofía, o, si quieres, toda una forma de entender la vida.

   Dejar hacer la voluntad. Dejar llevarse por la voluntad del “hágase lo que tú quieras”. Aceptar con gusto esa voluntad.Si en la vida diaria, si en nuestro actos, nos sentimos llevados por esa voluntad que dirige nuestra vida y nuestros más pequeños movimientos y deseos, habremos comprendido la filosofía profunda del “hágase tu voluntad”.

   No es pesimista. No es fatalista. Yo no quiero decir que debemos resignarnos a vivir la vida que nos llega misteriosa, indesviable. No. Aceptar “la voluntad” es vivir cada día nuestra vida, el momento, y sentir a nuestro lado la mano firme y amiga de un ser superior.r

   Es reconocer que a pesar de creer que hacemos lo mejor, estamos equivocados. Es aferrarse con amor a “la voluntad”,  a querer sus mandatos, sus decisiones, sus cachetes o sus premios. Es hacerse niño y dejarse llevar de la mano del padre.

   La filosofía honda y trascendente del “hágase tu voluntad” es una forma de vivir seguros, confiados, sin miedos. Es sentirse acompañados por el más sabio y mejor amigo que pueda imaginarse.  

   Es tener a nuestro lado siempre a quien todo lo sabe.  Es vivir confiado y tranquilo, sin tensiones ni miedos, sin resentimientos ni envidias.

   Es aceptar como sabia la decisión de “la voluntad” que nos gobierna. Es hasta jugar a conocer nuestras limitaciones, ir comprobando si acertamos o no con nuestros pronósiticos. Es vivir sereno siempre. La filosofía del “hágase tu voluntad” es, si quieres, creer en Dios.

                                    Francisco Tomás Ortuño.

 

   PAPAS ESPAÑOLES:

   La iglesia católica ha reconocido a casi 270 Papas a lo largo de la dilatada historia de 2000 años. Tres de ellos eran españoles:

   Dámaso, número 37, fue el primero y tuvo un pontificado largo para la época, con algo más de 18 años, desde el año 366 hasta el 384. Aunque la curia romana lo considera italiano, nació en Galicia. Es el patrón de los arqueólogos y su onomástica se celebra el 11 de diciembre.

   Calixto III, número 200, fue el sucesor de Pedro a mediados del siglo XV (1455-1458) Nació en la localidad valenciana de Játiva y se llamaba Alfonso de Borja. Su elección no fue bien recibida en Italia, pues hasta entonces todos los pontífices eran italianos. En 1456 estableció una comisión que anuló el juicio que en 1431 condenó a Juana de Arco y la declaró inocente de los cargos de brujería por los que había sido quemada en la hoguera.

   Y el tercero, Alejandro VI, número 214, fue Papa entre los años 1492 y 1503. Fue ordenado cardenal por Calixto III. Su nombre era Rodrigo de Borja y era también de Játiva, sobrino del Papa Calixto III y abuelo de San Francisco de Borja. Puso en marcha la evangelización católica en América. 

                                      

Francisco Tomás Ortuño

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