La cara es el espejo del alma.

3 de Marzo del 2.026  San Emeterio  Del año: 62 por 303; El Sol sale a las 7´46 y se va a las 7´08 de la tarde: La Luna sale a las 19´23 y se esconde a las 8´05 de mañana: Lune Llene a las 12´38 en Virgo.

   Murcia, martes, temprano y sin novedad en los cuerpos, gracias a Dios.

   PIENSA: Lo más difícil es saber como hacer algo y no decir nada cuando vemos a alguien haciéndolo mal.

   SIGUE PENSANDO: El cuidado de las personas mayores es una responsabilidad que nos compete a todos como sociedad. Con el aumento de la esperanza de vida, cada vez son más las personas que alcanzan la tercera edad y necesitan apoyo para mantener su autonomía y calidad de vida.

   ¿Qué podemos hacer para cuidar a nuestras personas mayores? He aquí tres sugerencias:

   Brindarles amor y apoyo.-  Necesitan sentirse queridas y valoradas, pasar tiempo con ellas. Escucharlas y conversar con ellas. es fundamental para su bienestar emocional.

Ayudarlas con las tareas diarias.- Muchas personas mayores tienen dificultades para realizar las tareas cotidianas, como cocinar, limpiar o hacer la compra. Ofrecerles ayuda con estas tareas pueden mejorar su independencia y calidad de vida.

   Fomentar su actividad física y mental.-  La actividad física y mental es importante para mantener la salud física y cognitiva de las personas mayores.

                               

Francisco Tomás Ortuño

 

   GAMBERRADAS;  Dice el diccionario que gamberro es quien comete actos inciviles para molestar a los demás; que es la persona que molesta a otros o se hace desagradable. Y gamberrada es la acción propia del gamberro.

   ¿Qué niño no es gamberro a los doce o trece años? Me da vergüenza confesarlo, pero yo lo fui, y en extremo. ¡Qué felices nos sentíamos la pandilla, corriendo por las calles sintiéndonos perseguidos!

   Era la fase de la vida en que se deja la niñez y se ve más hombre con sus fechorías. Como la humanidad, quizá,s cuando se tuvo que enfrentar a los peligros de la naturaleza. Como aquellos hombres primitivos que cazaban para sobrevivir.

   Los niños en la adolescencia están disculpados de los males que produzcan con su juegos violentos. Por edades se viven los mismos hechos de distinto modo, se ven de otra forma, se sienten de otra manera.

   En la adolescencia se está viviendo una etapa de tránsito, se está cruzando el puente que lleva de la infancia a la juventud, y no se comprendería si se la abortara o se la castigara por hacer ciertas cosas, por  actuar cómo lo hace.

   Es a veces tímida y a veces violenta, unas veces es ruda y otras es hábil, y es indecisa y es altanera al mismo tiempo.

                                    Francisco Tomás otoño.

 

      Esta tarde a las 7 serán las misas por la tía Fulgencia en Santiago, por lo que nos iremos cuando comamos. Mi Sofama de ayer la pasé a ordenador, la saqué con la impresora y se la llevé en un sobre a mi amigo Paco Soler Visiedo.

   En su puerta estaba cuando salía con su señora. Se la entregué en su mano y hablamos los tres unos minutos. Pude apreciar en el rostro de la señora signos inequívocos de su insidiosa enfermedad.

   Con gesto desabrido censuraba a mi amigo en todo cuanto decía. Pensé que la enfermedad le había cambiado el carácter y que ella no se merecía que sus palabras fueran ásperas y desapacibles.

   ¿No sería bueno que todos reparásemos ante los demás en ese aspecto del ser humano dichos y hechos que no emplearía estando sano? No podemos juzgar por un hecho aislado.

   Es demasiado complejo el ser humano para que le juguemos por una respuesta. Algo así como si quieres saber el clima de un país, de una región, por una visita de unas horas a ese lugar.

   El carácter cambia de un momento a otro por una noticia buena o mala, por la visita de un amigo o la curación de una enfermedad. Habría que tener miles de muestras o momentos de esa persona para tener una apróximaación de su carácter.

   ¿Es variable? ¿Y quién  no es variable? Somos sensibles a los estímulos que proceden de fuera -y de dentro- y por tanto como balanzas de precisión variamos hasta con el pensamiento.

   Mira que un pensamiento pesa poco, pues hasta los pensamientos deciden en más o en menos en las reacciones que de ellos proceden. No  debemos juzga. Nos exponemos a equivocarnos en nuestros juicios la mayoría de las veces.

   El abuelo Amós, alegre y confiado siempre, se tornó huraño y triste cuando se quedó solo. ¿Había que apartarlo como algo molesto y apestado por sus maneras? Por empatía había que quererlo más y hablarle con cariño.

   Su carácter se volvió agrio y taciturno pero él no se merecía nada. Era otro al que ganó en la lotería y llevó a la familia a Alicante para celebrarlo.

   En la escuela, el maestro unos días está alegre con los niños y otros irritable y hosco. Ante las mismas ocurrencias infantiles se muestra de otra manera, de otra forma.

   Habría que observarlo uno o dos años para emitir un juicio aproximado sobre él. Recuerdo que cuando vine a Murcia de director del Colegio de San Andrés yo llegaba el primero al centro.

   Veía a los maestros llegar y hablaba con ellos. Me decía para mí: “Este ha dormido bien, tendrá un buen día con los niños”. “Este viene enojado por algo; todo le va a molestar en clase”.

   Y es que la cara es el espejo del alma y nada se refleja mejor en el rostro que los sentimientos. La enfermedad se trasluce en gestos, palabras y dichos sin que nos demos cuenta.

   Y la mujer de mi amigo ayer expresaba claro que no se encontraba bien.

                                     Francisco Tomás Ortuño.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Admirose un portugués.

Acutis.

Copenhague.