El agua cabrillea.

31 de Marzo del 2.026  San Benjamín  Del año: 90 por 275

   Murcia, Martes Santo, sin novedad en casa, gracias a Dios.

   PIENSA: Quien tiene sentido social comprende perfectamente que todas sus acciones repercuten en los demás, que les producen alegría y dolor, y comprende, por tanto, el valor solemne del menor de sus actos.

   SIGUE PENSANDO: Sonidos de las cosas.- La lengua española es muy graciosa al hablar del sonido de las cosas. Por ejemplo, del agua dice que cabrillea; el Arroyo murmura; las olas rugen;

   el mar zumba; la lluvia azota; la tempestad se lamenta; el Rayo estalla; el trueno retumba; el viento sopla; el loro tintinea; las campanas repican; el cañón retumba;

   la pólvora estalla; la botella hace glu glu; la locomotora silba; el tambor redobla; la sierra rechina; el incendio crepita; el látigo chasquea.

   Un Consejo.- Domingo, Amós vino con Pepa y sus dos hijas. Amós y yo nos bañamos en la piscina. Se han metido en obras para abrir un supermercado. Ánimo, hermano, te deseamos lo mejor.

   José Maria vino por fin de Santa Pola. Por la tarde estuvieron aquí. Juan Francisco se quedó a dormir con nosotros. Estos días son así: Lina se fue con Ana, Pascual Jesús con la yaya, Francisco Amós con los amigos. Un popurrí que diría aquel, o Pelé, melé y torta frita, que  diría el otro.

   Si en estos momentos tuviera que dar un consejo, sería: que se hable bien siempre de los demás, que nunca se critique. la murmuración deja tras sí un ambiente enrarecido, cargado.

   Debemos querer a los demás; hablar para hacer bien da categoría a quien lo practica.

 

   Las siete y media, el sol sale. Con los hijos hay que obrar de modo diferente según su edad y su carácter. Cada uno tiene sus propias exigencias.

   ¿Desviamos nosotros a nuestros hijos de su conducta recta? A veces creo que sí. Son ellos con sus años, sus gustos y necesidades, los que deben marcar la pauta.

   Hay que estar atentos. Nadie mejor que ellos mismos, cada uno por separado, para indicarnos lo que necesita. No pensar que todos son iguales y que a todos podemos aplicar idéntica medida.

   ¿Me das dinero para la feria? dijo Pascual Jesús ayer.

   Toma mil pesetas y llévalas por si necesitas gastar con los amigos. Su alegría se reflejaba en sus ojos.

    Miguel es otro caso: bajó a la feria con la bicicleta. Su ilusión se centraba en la bicicleta. Baja y vuelve antes de que se haga de noche, le contesté. Se fue contento como una exhalación. Luego regresó a la hora acordada.

   Ángel pidió unas pilas nuevas para escuchar inglés. Quiere quedarse una noche con su abuela y dar una vuelta por la feria. Pues a darle lo que pide, que es el director de su propia vida.

   Francisco Amós hizo lo propio con su campamento. Y Lina quiso otra muñeca.

   No te opongas a sus deseos. Sigue al pie de la letra los gustos de tus hijos, que son justamente los más indicados a su edad y a su carácter.

                               

Francisco Tomás Ortuño

 

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