Besapiés.

19 marzo 2026  San José, patrono de la Iglesia universal. Luna nueva a las 2´23 en Piscis. Mañana empieza la primavera. Felicidades, María José, por el santo, y a los padres por el día.

   Murcia, jueves, temprano, sin novedad en casa, gracias a Dios.

   PIENSA: El amor renuncia a tener, lo único que quiere es amar.

   PIENSA MÁS; Cuando tengo un problema, lo pongo debajo de la imagen de San José para que lo arregle. Yo quiero mucho a San José, porque es un hombre fuerte y de silencio.

   Tengo en mi escritorio una imagen de San José durmiendo, y cuando tengo un problema, una dificultad, yo lo escribo en un papelito y lo pongo debajo de San José para que lo sueñe. Eso significa para que rece por ese problema.

                                  

Francisco Tomás Ortuño



   GRACIOSO:

   -Hola, ¿Tiene pintura color azul oscuro?

   -Claro.

   -Claro no, busco azul oscuro.

   -¿Cuánto cuesta el alquiler de un coche?

   -Depende del tiempo.

   -Vale, pongamos que pronostican lluvia para todo el día.

 

 -  Toc, toc.

-  ¿Quién es?

-  Abraham.

-  Pero¿ quién es?

-Abraham.

-Lo siento, pero si no me dice su nombre no abro la puerta.

 

   -Profesor,, ¿ayer se escribe con h?

   -No.

   - ¿Y hoy?

   -Sí, hoy sí.

   -¿Cómo puede cambiar tanto de un día para otro?

                    

Francisco Tomás Ortuño


      SIN NADA QUE CONTAR:

   ¿Con qué puedo llenar la hoja hoy? ¿De qué puedo hablar? Dejar la hoja en blanco sería decir mucho:  nada que contar.  Pero en la vida no hay días blancos.

   Puede haber días como el de hoy, con pocas cosas importantes que decir: seguimos bien, la marcha de la casa el buena, los hijos crecen sanos, la feria sigue su curso, los días vuelan…

   Un día deja huella. No pasa sin algo reseñable, sin variar algo el curso de nuestra vida. Los que se dedican a escribir artículos para periódicos tendrán días difíciles, como este para mí, en que no tendrán a mano la noticia, o la idea que pueda interesar.

   En estos casos, pienso que al igual que yo ahora, dejen correr el bolígrafo por el papel, dejen correr la mente, y al final, mejor o peor, misión cumplida.

                                

   Francisco Tomás Ortuño.

 

   BESAPIES EN SAN ANTOLÍN

   Lunes, en Murcia, las 9, en el comedor, oyendo el tictac de los relojes. Hoy, lunes Santo, día de “besapies” en San Antolín al Cristo del Perdón, y día de procesión de los morados, por el color de la túnica.

   Los nazarenos de la hermandad se preparan para el desfile esta tarde, que parte de la parroquia del barrio. Entre los nazarenos, saldrán familiares de Toñi, que vienen saliendo por tradición ya muchos años, y quién sabe si Pascual, con una túnica que le dejen.

   No sabría decir si la afición de los desfiles nace por herencia o porque  se lleva en los genes. Que unos no puedan evitar que la sangre se les altere cuando oyen tambores y ven imágenes de la Iglesia y otros se queden impasibles a la llamada tamboril.  Son, quizás, dos formas de ser, dos maneras de entender La Semana Santa.

   En Cartagena serán tres:  una por llamada imperativa de la sangre y otra por la indiferencia más completa.

   ¿Y la otra?

   Es que en la primera están los seguidores Marrajos y los Californios.

   Yo pensaba que era en Lorca.

   También en Lorca están los blancos, los azules y los que pasan de procesiones. Estos suelen ir al campo o a la playa.

   Como en Valencia o en Pamplona. Los valencianos poco amantes de los truenos, dejan sus casas y los de fuera, vienen. Cada uno  va bien servido con su gusto: que quieren participar participan, que prefiere quedarse en casa, se quedan, que les va mejor la marcha, se van de viaje.

   Es un símbolo del vivir en paz de la democracia: cada cual lo que prefiera. No se trata de imponer: esto es mejor y esto es peor, o tú haces esto porque yo lo mando, no; es decir que cada cual baile con su música, sea libre de hacer lo suyo: o me quedo o voy; o salgo o entro.

                                 

Francisco Tomás Ortuño

 

 HÁBITOS:  Escribir se convierte en una grata necesidad. Cuando se llevan días, meses o años diciendo algo en unas hojas, como todo hábito, cuando llega ese momento, se siente la necesidad de cumplir con esa obligación.

 Si fuera salir al campo a correr, sería lo mismo. A estas horas de la mañana se tiene la cabeza despejada y se hacen cosas que de otro modo quedarían sin hacer.

   Para sentirse tranquilos por el deber cumplido, para salir después orgullosos a la calle, para sentirnos bien y sonreír, para estar conforme con nosotros, esta obligación que nos imponemos, la satisfacción del deber cumplido, aunque parezca baladí, si yo saliera a la calle hoy sin haber escrito algo, sentirías conmigo la desazón de quien no ha cumplido con su deber.

   Leí hace un rato de un libro nuevo de Alarcón y decía poco más o menos: “Hoy voy a contar lo sucedido a un hombre que vive todavía; hoy no soy escritor sino amanuense”. Según lo que precede, ser escritor es inventar. Estoy con él. Decir lo que ocurre a tu alrededor es ser cronista, periodista, o simplemente historiador.

                              

Francisco Tomás Ortuño.   

   

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