Don José Yagüe.

 10 febrero 2026  Santa Escolástica  41 – 324

   Murcia, martes, temprano, bien de salud gracias a Dios.


   SER SOLIDARIOS:

  La solidaridad es una virtud esencial en la vida cristiana que nos llama a ser testigos vivos del amor de Cristo. Dar ejemplo de solidaridad no solo fortalece nuestra fe sino que también inspira a  seguir el camino del servicio y la compasión.

   la solidaridad implica compartir nuestras bendiciones con quienes más lo necesitan, ya sea a través de actos pequeños, somos una sonrisa, o gestos más significativos, como el apoyo a los necesitados.

    Jesús nos enseñó a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Y este mandamiento se materializa en la solidaridad.  Ejemplos concretos de solidaridad pueden transformar vidas y comunidades.

   Cuando vemos a alguien dedicarse a ayudar a los demás, somos motivados a hacer lo mismo. La solidaridad crea un efecto multiplicador donde el bien se propaga y fortalece el tejido social.

   En un mundo que a menudo promueve el individualismo, la iglesia nos recuerda que somos una comunidad de hermanos en Cristo. Actos de solidaridad, como el voluntariado , las donaciones y el apoyo emocional, reflejan el rostro misericordioso de Dios y nos unen en nuestra misión común de construir el Reino de Dios en la tierra.

                               

Francisco Tomás Ortuño.

 

   De mi Diario (Dedicado a Maribel Yagüe)

   25 Agosto 1984.- Mucho tiempo hacia que no hablaba con don José, creo que desde que era Alcalde de Jumilla. Don José Yagüe no ha cambiado, ni física ni espiritualmente: su uña larga de águila en el dedo meñique, su bigote ancho y recortado, son los mismos de hace 30 años.

   -Don José quiere verte -me dijo mi hermano José María, no te vayas a Murcia sin hablar con él.

   Ayer entré en su casa frente al jardín del Rey don Pedro. Estaban con doña Isabel Maribel, su marido Fernando y los dos nietos Antonio José y María Isabel. Don José estaba en el casino, pero su mujer lo llamó por teléfono,

   Vino enseguida. Los jóvenes se fueron, doña Isabel nos puso en el salón unas cervezas con abundante aperitivo. Don José me habló de política, de las carreras de sus hijos y de él mismo.

   Recuerdo a don José en el Colegio de la calle Capitán Cortés. Se entraba por una puerta pequeña, enfrente justo del ambulatorio.  Cuando hablaba ayer don José, yo lo recordaba en aquel pequeño mundo de trabajo-

   Está bien conservado, sigue siendo el mismo de entonces, quizás con más barriga y más pesado al moverse. Sentimos ambos simpatía mutua, nos encontramos bien hablando, lo pasamos bien juntos.

   Cuando nació su hija, me invitó en el Kiosko del jardín. Cuando aprobé las oposiciones de Dirección de Grupos Escolares también lo celebramos juntos. Siendo Alcalde, hemos comido varias veces en la misma mesa por motivos diferentes.

   Don José me aprecia, lo sé;  yo también a él, lo sabe. En una ocasión me ofreció su casa de Valencia por si tenía necesidad de pernoctar allí. otra dinero por si quería seguir estudiando fuera. Nuestra amistad tiene raíces.

   Don José ha triunfado: ha sido Maestro, Alcalde, y miembro del Gobierno Regional. Ha cumplido sus sueños en la docencia y en la política.

   Ayer hablaba yo con don José en su casa, y pensaba en sus brillante trayectoria: vida intensa de constante lucha y de éxitos palpables. Yo admiro a un hombre así y no quisiera verlo caer.

   Su desplome sería por fuerza finalmente, como el de los gigantes que no conciben la derrota. Que no llegue ese momento le deseo de corazón, don José.

                                

Francisco Tomás Ortuño.

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