¿Dónde está Dios?

24 Enero 2.026,  San Francisco de Sales,  Año: 24 días pasados  y 341 esperando su turno.

   Murcia, sábado, sin novedad en casa, g. a D.

   ¿LO SABÍAS?

   El Salto Ángel, el salto de agua más alto del mundo, se encuentra en un parque natural del estado de Bellver, al sureste de Venezuela, con una caída impresionante de 979 metros.

  Desde la cima de este portento natural, asombra a quienes tienen la suerte de presenciarlo en vivo. Este tesoro natural fue dado a conocer internacionalmente en 1937 por el aviador estadounidense James Crawford Angel Marshall.

  Fascinado por su descubrimiento, organizó una expedición para su  reconocimiento, y en honor a su esfuerzo, el salto lleva su nombre. Sin embargo, los indígenas lo llaman “Salto del lugar más profundo” (Kerepakupai vená).

  Llegar al Salto Ángel no es tarea sencilla, debido a la espesa selva que lo rodea. Los meses recomendados para visitarlo es de junio a diciembre. En Santa Elena, Ciudad Guayana o Ciudad Bolivar, claro, hay Paradores turísticos que ofrecen excursiones por tierra, agua y aire.

   Parten desde un campamento y duran aproximadamente trece horas buscando una experiencia inolvidable a través de una de las maravillas naturales más impresionantes del planeta.

                                

Francisco Tomás Ortuño.

 

   PIENSA: El hombre no toma conciencia de su ser más que en las situaciones límite

   ¿DÓNDE ESTÁ DIOS?

   Wessel, Premio Nobel de la Paz, judío icono del holocausto y superviviente de los campos de concentración nazis, en uno de sus libros más representativos, ”La noche”, cuenta lo siguiente:

   Un día, regresando del trabajo al campo de Auschwitz, encontraron en el patio a tres compañeros que iban a ser colgados, uno de ellos un niño. Nada más entrar, se les fue colocando para que presenciaran la ejecución.

   Momentos antes de ser ahorcados, los dos adultos gritaron: “¡Viva la libertad!”. El niño, en cambio, permaneció callado, y de pronto, alguien que estaba detrás, preguntó: “¿Donde está el buen Dios?”.

   A continuación se procedió al ahorcamiento y comenzó el dramático y primitivo desfile de los prisioneros, entre lágrimas y sollozos, por delante de sus tres compañeros.

   Cuando le tocó el turno a él, los adultos ya habían expirado.  En cambio, el niño seguía agitándose, aún vivía. Y así estuvo media hora a causa de su escaso peso.

   El niño volvió a oír: “¿Dónde está Dios?”.  Y sintió una voz  que  respondía: “Está colgado ahí de esa horca”.

                                    

Francisco Tomás Ortuño.


LA TUNA:    Cuando daban las cinco, tocaba la tuna en la puerta. Las cinco de la madrugada. “Como la hiedra”,  “Mocita dame el clavel”, o “Clavelitos”.

   A las cinco, la tuna tocaba diana en la casa. Lina se levantó, Pascual se levantó, mamá y yo nos levantamos también. Los viernes de Cuaresma se reza un viacrucis en la Catedral.

   Mamá y yo hemos ido. Pascual y Toñi, lo mismo. Francisco Amós estaba también por allí. No estábamos solos. Si digo que miles de personas, creerás que exagero, pero no es así.

   Un río de gente cantando “Sálvame Virgen María”, y “Perdona a tu pueblo, Señor”, como aquellos años de la infancia en Jumilla por la calle de los Pasos Altos.

   Ahora son las ocho. Mamá se fue al Instituto desde la Catedral. Yo me vine aquí. Pascual no ha llegado. Miguel no se ha enterado de la función. Ni oyó la tuna ni fue al viacrucis. Ahora sigue durmiendo como un tronco.

 

   UNA MISA:

   Hoy, la misa que siguió al viacrucis la celebró don Francisco, rector actual del seminario. Dijo en su homilía que el pueblo necesita de los curas y los curas necesitan del pueblo. De cajón.

   ¿Qué harían los curas sin almas que salvar? Lo inverso también es evidente, aunque menos para algunos. Nunca había visto la iglesia tan llena de fieles como esta mañana.

   Yo estuve en el presbiterio, detrás del oficiante, entre otros que  no cabían fuera. Pepe Lozano, el canónigo, con diez o doce compañeros, daba la Comunión por las naves próximas.

 

   LAS OCHO: el día comienza para muchos. Ruidos de coches y de motos. La gente va al trabajo y se prepara para un fin de semana largo, larguísimo. El lunes es puente oficial por la fiesta de San José.

   Valencia nos aguarda para ver quemar las fallas con Ángel. Un año más los valencianos destruirán simbólicamente el mal que les rodea.

                                

Francisco Tomás Ortuño.


   ¿NOS REÍMOS

   -Doctor, doctor, no puedo recordar nada.

   -¡vaya!, y desde cuándo tiene usted ese problema?

   -¿Qué problema?

 

   -Doctor, doctor, dígame la verdad: después de la operación ¿podré tocar la guitarra?

   -Sí hombre, perfectamente.

   -¡Qué bien, porque antes no sabía!

 

    -Doctor, doctor, estoy muy preocupado por esta operación; ¿cuáles son mis posibilidades?

    - Olvídese del asunto. De todas formas, no vas a notar la diferencia.

 

-        Doctor, doctor, me duele todo, todo.

-        A ver, cuénteme.

-        Pues, verá: me toco la cabeza y me duele, me tocó la rodilla y me duele, me tocó el brazo y me duele…

-        Perdone, pero creo que usted tiene un dedo roto.

                                      

Francisco Tomás Ortuño

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