Los dos patitos.

28 Enero 2026  Santo Tomás de Aquino  28 – 337 Sol: 8´28 a 18´28 Luna: 13´29 a 5´39  del 29  Luna llena: el 1 en Leo  

   PIENSA: Los amigos que tenemos y cuya amistad ya has puesto a prueba, engánchalos a tu alma con ganchos de acero.

 

     EN LA GRECIA ANTIGUA:

   La alimentación era parte esencial en el trato que los antiguos griegos daban a sus huéspedes. Solo después de saciar el hambre y la sed que tenían, se les preguntaba por su nombre y origen, así como por su propósito.

   Dar acogida y comida era lo primero que debía hacerse con los huéspedes. Los griegos tenían cuidado de ser generosos con ellos porque los dioses muchas veces se les presentaban de ese modo.    Además, en las comidas se sellaban amistades y grandes compromisos.

   Hesiodo menciona que el hombre justo, recompensado por los dioses, nunca carecerá de alimento, tendrá numerosos rebaños y sus hijos crecerán semejantes a él. Para el poeta de Ascra, la dicha otorgada por los dioses se basaba en comida, vestido y descendencia.

   Los griegos reconocían que la  inmortalidad se lograba a través de la descendencia, que recordaría y honraría a los antepasados. Este proceso de vida eterna coexistía con la vida cotidiana, donde la comida era esencial.

   Las ovejas, que proporcionaban lana, eran símbolo de riqueza y prosperidad y también de alimento ocasional.

                                  

Francisco Tomás Ortuño. 

 

   20 marzo 1991: Pascual Jesús cumple los dos patitos. El tiempo no se detiene: es un tirano de tomo y lomo, de padre y muy señor mío. Todos vamos embarcados en la misma nave. Por todos pasa el tiempo igual.

   Sin embargo no es lo mismo para el de 20 años que para el de 80, ni parecido. A los 20 se mira adelante, a los 80 se mira hacia atrás, porque delante hay poco que ver.

   Francis pisará los 24, Ángel los 21, Miguel los 19, Lina los 17, mamá los 54, y yo pues cuatro más. ¿A dónde irán los años a parar? Cuando yo tenía tus años…

   -No me cuentes batallitas.

   Parece que era ayer cuando cenaba con el tio Adolfo en Rillo, cuando jugaba al ajedrez con el Cabo de la Guardia Civil, cuando enseñaba a Juanillo en la escuela a sumar, cuando estaba en Carraclaca de Lorca haciendo la instrucción.

   Y todo esto cuando yo tenía ni más ni menos que tus dos patitos de hoy. Happy birthday.


   MÁS DE FALLAS:

   Anoche se quemaban las fallas en Valencia. Miguel y yo la vimos en la tele. La falla de Campanal obtuvo el primer premio. La reina lloraba como una Magdalena.

   -Es que soy una llorona, dijo.

   -Se ve a la lengua, hija, no hace falta que lo jures.

   Sobre la una o poco más. se quemó el Apolo de Miguel Ángel en la plaza del Ayuntamiento. Este Apolo, de cuerpo entero, lucia un  desnudo fenomenal. Fue pasto de las llamas en unos cuántos segundos entre tracas y griterío.

   Las fallas tienen su simbolismo mágico por lo que no se desea. Cada falla representa un pecado, un dolor social, algo que hay que arrojar al fuego. En este sentido de catarsis, el gesto de la fiesta está justificado.

   Quién pudiera cada año quemar lo malo que le acontece en la vida. Quién no lleva demonios que echar al fuego. Una confesión es como una falla. A mí las fallas me gustan. es una gran fiesta llena de sentido y color.

   Lo que menos me gusta son los truenos. No las tracas que de lejos se escuchan, no los castillos de fuegos artificiales. Me refiero a los petardos y petardines que explotan por los pies cuando no los esperas. No los soporto. Por lo demás, fallas que hayan y que sigan habiendo por muchos años.

                               Francisco Tomás Ortuño                    

   Vamos a reír.

-        ¿Y usted a qué se dedica?

-        Deshojo margaritas.

-        Parece interesante.

-        Tal vez sí, tal vez no, tal vez sí…

 

-        ¿Cuánto cuesta ese pollo de peluche?

 

-        Veinte euros.

 

-        Me lo llevo, aquí tiene el dinero.

 

-        Estos billetes son falsos.

 

-        Tampoco el pollo es verdadero .

 

 

-        Do you speak English?

-        ¿Qué dice usted?

-        Do you speak English?

-        No lo entiendo.

-        Le pregunta si habla usted inglés.

-        Claro, perfectamente.

 

-        En una conversación entre amigos de mucha confianza, uno le dice al otro:

-        Todos solemos tener alguna hora tonta.

-        El otro, mirándole fijamente, responde: sí, sí, pero hay quien la tiene con demasiada frecuencia.

                            

Francisco Tomás Ortuño.


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